Cazadores De Sombras

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 THE HUNTRESS: LA CAZADORA.

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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 6:23 pm

jajajajajajajajaja!!! wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!! tengo que colgar mas OwO!!!!!!! JAJAJAJAAJAJAJ!!! pues ahora mismito pongo un caxito mas, voy a por elloooooo!!! weeeee!!!
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 6:25 pm

así me gusta! con ganas!
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 6:26 pm

aqui tienesssssssssss!!! =D

Alex nunca había corrido tanto en su vida. Solo pensar en Peter muerto, inmóvil…se le hizo un nudo en el estómago mientras aceleraba más hacía el origen del sonido. Abaddona y Brian corrían junto a ella, olvidando por un momento sus diferencias. Abaddona ni siquiera había recordado que podía teletransportarse. Corría junto a Alex como si le fuera la vida en ello. Brian pensó en Michael. Tenía que ser el. Ningún demonio de nivel bajo podía matar fácilmente a un Cazador. Incluso para uno de nivel alto, era bastante complicado. Pero Michael era mas que eso.
Como si estuviera ensayado, los tres derraparon al mismo tiempo al girar hacia la derecha. Alex fue la primera en verlo. Michael. Michael aguantaba el cuerpo de Peter en sus brazos, incluso parecía que lo acunaba. Y estaba manchado de sangre por todo el torso, y también por la cara. Abaddona apartó de un fuerte tirón a Alex y se la pasó a Brian, que la cogió del codo. Brian miró a Michael. Estaba exactamente igual. No había cambiado en nada, salvo, a lo mejor, que tenía el pelo mas largo y parecía mucho mas fuerte y musculoso.
Michael les miró…y Alex se quedó con la boca abierta. Su hermano parecía…verdaderamente asustado. Sintió el impulso de ir hacia él, y decirle que todo estaba bien, que no se preocupara, que ella estaba ahí para cuidarle…pero fue él el que siempre la cuidó a ella.
-¿Michael?-logró decir, con la voz apagada. El nombrado la miró a los ojos.
-Alex-musitó Michael, y repentinamente se levantó, con Peter en brazos. Alex casi se sintió desvanecer de alivio cuando vio que Peter respiraba y que tenía los ojos medio abierto. Entonces fue cuando cayó en la cuenta de que la sangre no era de Peter. Este solo parecía desmayado. La sangre era…de su hermano. Ahora si que se deshizo del agarre de Brian y corrió hacia Michael. Era igual de alto que Abaddona, pero eso no impidió que lo mirara a los ojos.
-Michael…-susurró, y su hermano bajó la mirada para encontrarse con la de ella. Por una parte, Alex podía estar tranquila. Michael no podía morir. Pero no podía reprimir el sentirse preocupada por la cantidad de sangre que estaba perdiendo su hermano. Intentó no pensar en eso y fijó su atención en el rostro de Michael, que ahora la contemplaba esbozando una media sonrisa que no encajaba para nada en ese momento. Pero Michael siempre se había caracterizado por eso.
-No te preocupes, hermanita-dijo, su voz rasposa, dolorida-no voy a morir…-alzo la cabeza y sus ojos se posaron en Brian, que contemplaba la escena casi con miedo-aunque algunos seguro que lo están deseando…
Alex no reparó en que Michael miraba a Brian, y por eso no entendió lo que Michael quería decir.
Pero Brian si lo entendió, y Abaddona también. Y eso solo podía significar que Alex se iba a llevar una terrible sorpresa. A veces, es preferible estar muerto.


-¿No vais a contárselo?-dijo Michael, mientras dejaba a Peter en el suelo. Alex observó con pasmoso asombro como las heridas se le iban curando solas, cerrándose allí donde habían estado abiertas. Parecían heridas de bala. Pero ninguna bala podía matar a Michael.
-Contarme que?-quiso saber Alex, confusa. Sabía que Abaddona le ocultaba algo, pero no tenía ni idea de que eso fuera tan importante para Michael. Se dijo que eso solo podía significar una cosa.
Se dio la vuelta con rapidez y fijó sus ojos verdes en Abaddona.
-Contarme que?-repitió Alex, enfadada.
Abaddona maldijo en su interior al idiota de Michael. Ahora no era el momento. No cuando fuerzas que ni el mismo podía controlar acechaban Hokoben. No cuando Brian empezaba a recordar…
Michael soltó una risotada y miró a su hermana.
-Abaddona no te lo cuenta todo, ¿verdad Alexia?. Pero es comprensible. Cuando alguien ama…
-Michael, es suficiente-cortó Abaddona, dando un paso adelante. Michael le miró con sorna y levantó las manos en señal de rendición.
-Tranquilo, angelito-dijo Michael-¿que vas a hacer?¿Matarme?...!ah!, claro se me olvidaba. No puedes.
-Pero puedo…-empezó a decir Abaddona, pero al final se cayó. Eso era lo que el quería. Debilitarlo para poder decirle toda la verdad a Alex sin que el pudiera hacer nada.
Alex estaba absolutamente cabreada. Con Michael, por ser un estúpido sin remedio. Con Abaddona, por ser un mentiroso y estar siempre rodeado de misterios. Con Brian…no, con Brian no estaba enfadada. Pero aún así le molestó que estuviera allí. Fuera lo que fuese lo que Abaddona escondía, no podía dejar que Brian lo escuchase. Tenía que hace algo.
-Deja de engañarla-continuó Michael, ahora serio. Alex se sorprendió y se dio la vuelta para ver a su hermano. La miraba a ella-por que no es lo justo. Yo lo sé…¿Por qué ella no?
Abaddona respiró ruidosamente. Alex sabía que eso siempre precedía a algo malo. Y no quería que su hermano y el ángel que la había cuidado en sus peores momentos se pelearan. No solo por el hecho de pelearse en sí, sino por que una pelea entre Michael y Abaddona no podía acabar bien, para ninguno de los dos.
-No tiene por que saberlo-siseó Abaddona-no ahora, no aquí, no con…
-Deja de dar excusas-le cortó Michael-di la verdad. Di que es lo que pinta él en todo esto.
Alex tardó varios segundos en darse cuenta de que su hermano señalaba a Brian con la cabeza. Se giró en redondo y fulminó al muchacho con la mirada.
-¿tu?-inquirió, furiosa. ¿Así que después de todo ella era el último mono? ¡Hasta Brian sabía de que iba todo esto! El pintaba algo. Empezó a respirar entrecortadamente-¿Qué…pintas…tú?
Abaddona se acercó a ella con la rapidez propia de un ángel. Michael lo observaba todo desde una distancia prudente, serio. Brian miraba a Alex. Lo recordaba…¿todo?
Ella era parte de él, ¿pero hasta que punto? Recordaba algún fragmento…la noche, llena de estrellas…unos ojos verdes…unas alas…
-Alex, por favor, déjame explicártelo-decía en ese momento Abaddona. Puso una mano en el hombro de la muchacha. Esta reaccionó apartándose como si Abaddona fuera infeccioso.
-No…me toques-siseó Alex, furiosa-tu…no me toques.

Michael dejó de tomarse la situación a risa cuando apreció los temblores de su hermana. Nunca la había visto de ese modo. Nunca…desde aquél día.
-¿Qué le pasa a mi hermana, Abaddona?-pregunto con fiereza Michael. Abaddona no contestó. Miraba a Alex con la prudencia presente en cada uno de sus movimientos. Si la tocaba de alguna manera que a ella le molestara…podría ocurrir. Miró a Brian, que observaba a Alex con extrañeza.
Él la recordaba bien ahora. Pero sus ojos eran distintos por aquél entonces. Y la recordaba mas alta. Si. Ella era mas alta. Y su pelo…su pelo era el mismo. Aquella luz que manaba de él solo podía significar una cosa. Y en ese momento, Brian lo recordó todo, como si estuviera pasando allí mismo…

“-Creo que deberías ir con más cuidado-dijo Alexia, y le tendió una mano a Brian, que casi se cae al suelo al topar con una piedra. Brian la tomó.
-Lo que no entiendo-repuso este, colocándose cerca de ella-es por qué tenemos que ir a pie. Es mucho mas sencillo…
-Brian, yo quiero ir andando-dijo Alex, terca como solo ella era-no quiero que nadie vea a un par de…
-Vale, ya, ya, no me sueltes ahora tu discurso-le cortó Brian con una risita. Alex le pegó un puñetazo flojo en el hombro. Brian siguió la trayectoria de su mano y la cogió. La recorrió con uno de sus dedos. Alzó la cabeza para mirar a Alex, que le observaba.
-No se…no se si te he dicho que te quiero-dijo Brian, acercándola a sí. Alex rió.
-No, solo con unas veinte veces en lo que va de mañana-ironizó Alex-¿Pero sabes qué?-Alex alzó las manos para recorrer el hermoso rostro de Brian-me encanta que me lo digas. Todos lo días, por que así se que no te olvidas de lo que siento por ti…por que te quiero Brian. Te amo con cada parte de mi ser, y te seguiré amando siempre, hasta el fin de nuestros días…”
Esas últimas palabras resonaron en la cabeza de Brian con un realismo tal, que pensó que tal vez Alex se lo estaba diciendo en ese momento. Pero Alex estaba frente a él, temblando de pies a cabeza, a punto de convertirse en algo que ella siempre había odiado…y en algo que el siempre odiaría, por hacer que la mujer de su vida ni siquiera le recuerde.

-Abaddona…-la voz de Michael sonaba hueca en los oídos de Alex. Solo podía clavar la vista en el ángel y maldecirle por ocultarle tantas cosas. Una de ellas era sus sentimientos. ¿Porqué no se los había confesado antes? Ella sentía algo muy especial por Abaddona, pero aún no tenía claro que era. Pero…ella debería saber esas cosas. Es de ella de la que se trata. Todo el mundo, incluido Brian, parecía ir siempre un paso por delante. ¿Qué se estaba perdiendo?
-Abaddona, he dicho que me dejes a mí-dijo Michael, avanzando hasta ponerse a la altura del ángel. Abaddona, lejos de retroceder, miró al demonio con la confusión dibujada en el rostro.
-¿Ahora te preocupas por tu hermana?-quiso saber, y no pudo reprimir una carcajada amarga.
Michael ni siquiera le miró al contestar.
-No puedo dejarla con él-y señaló a Brian con la cabeza.
Brian se adelantó unos pasos.
-¿Qué quieres decir?
Michael se dio la vuelta y se puso frente a su hermana.
-Tranquilo…-dijo, esbozando una torva sonrisa-a fin de cuentas, ¿Qué bien le puedes hacer tu?
Brian frenó en seco, sintiendo como si mil cuchillos ardiendo le atravesaran la carne lentamente. ¿Qué bien le podía hacer yo?-pensó, furioso-amarla, quererla…y ayudarla-enumeró en su interior.
-Puedo ayudarla a recordar…-empezó a decir Brian, pero Abaddona le cortó.
-¡¿Y eso de que le serviría?!-tronó. Incluso Alex, temblando con furia, le echó una mirada al ángel. Estaba también frente a ella, y también temblaba. No-se dijo Alex-el no puede perder el control…
Ese pensamiento hizo que, poco a poco, los temblores empezaran a cesar.
-¡¿De que le sirve recordar todo lo malo que hay en ella?!-continuó Abaddona, fuera de sí. Michael comprendió que en condiciones normales, no estaría siendo aliado…de Abaddona. Pero así era. Un demonio y un ángel cara a cara con un cazador con el fin de proteger a la mujer que todos, de una manera u otra, querían-¡Solo conoce una parte de su ser, y aunque esa debería ser la maldita, conocer su verdadero yo, y saber en lo que se ha convertido podría matarla!
Alex, completamente recupera de sus temblores, aunque nadie pareció percatarse de ello, se escabulló de detrás de su hermano y Abaddona y encaró al ángel. Le cogió por un brazo, y Abaddona bajo la mirada. Era una mirada llena de furia y fuego. Incluso Alex se asustó.
-Abaddona, por favor…-le pidió en voz suave. Hubiera querido gritarle por decidir siempre por ella, pero esta no era la situación apropiada-tranquilízate. No importa…de veras, no importa-mintió-ahora lo que debemos hacer es encontrar al que ha hecho esto-Abaddona continuaba temblando y Alex se acercó más a él, sus cuerpos rozándose-por favor…-suspiró, reprimiendo las ganas de echarse a llorar de pura frustración.
Brian observaba la escena, impertérrito. Pero no podía eludir una sacudida de malestar al verlos tan cerca uno del otro.
Abaddona bajó de nuevo la mirada y se encontró con los llorosos ojos color miel de Alex, que le suplicaban en silencio. Cerró las manos en puños, intentando frenar una catástrofe. El nunca debía perder los nervios, y menos delante de Alex. Podía perder la razón y herirla. Ese pensamiento fugaz hizo que casi momentáneamente, los temblores cesaran.
Alex respiró de puro alivio, pero no soltó el brazo de Abaddona, sino que lo agarró con más fuerza. Se miraron a los ojos.
-Abaddona…-repentinamente, Alex se echó a sus brazos, temblando. Pero esta vez, debido al llanto desbocado-¡no vuelvas a hacerme eso! ¡no vuelvas a perder los nervios!-Abaddona abrazó con fuerza el cuerpo de la pequeña muchacha, y respiró el aroma a cenizas que manaba de su cabello-te necesito…-se incorporó y miró a Abaddona a los ojos-te necesito a mi lado, como siempre ha sido…-agarro la otra mano de Abaddona y la posó en su cara. Abaddona cerró los ojos, disfrutando de esa sensación-no sabes cuanto te necesito, Abaddona…-finalizó Alex, y no pudo evitar que lágrimas silenciosas se deslizaran por sus mejillas, quemándola allí donde se posaban.
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 6:27 pm

Bueno ahora no peudo llerlo pero maña sí, ok?
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 6:27 pm

okei wapisima!!!!! =D
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Rag
Nefilim



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 7:52 pm

Vale que me dijeras que intriga es tu segundo nombre... pero ES QUE SIEMPRES LO DEJAS IGUAL!!!!
SUBE MAS CLO!!! me alegra que ya estes de vuelta!
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 11:05 pm

jajajajaja!! soy una maestra de la intriga Cool xDDDDD
aqui pongo un poquito mas!!!!!!!!!!!!

CAPITULO 4

“Abaddona escuchó un ruido y rápidamente se dio la vuelta, temeroso de lo que pudiera ver. La chica del porche no parecía haberse percatado, y el joven muchacho tampoco. Pero él era un ángel, y percibía lo que otros no podían. No era un ruido desconocido…ya lo había oído muchas veces en su larga vida…pero no podía ser. Estaban casi extintos, y no tenía noticias de que ellos estuviesen por Hokoben. Era totalmente incomprensible.
Un chasquido, parecido al que hace un rama al romperse, hace que Abaddona se de la vuelta por completo…y delante de él hay diez vampiros. Los últimos vampiros de la civilización, que le miran con sus grandes ojos de color rojo fuego, con los colmillos rozándoles los labios…”

Abaddona, recordando aquél fatídico incidente, abrazaba a Alex con fuerza, después de la confesión de esta. El si que la necesitaba a ella en su vida…no podría seguirla si Alex no existiera, no podía ser feliz sin reconocer su aroma, sin observar sus redondos ojos color miel, sin tocarla…
Alex no podía dejar de sollozar. Aunque sabía que Abaddona le ocultaba algo muy importante, no podía dejar de pensar en que él la había cuidado cunado otros la habían despreciado, la había apoyado en todas sus decisiones…Alex quería a Abaddona, en cierto modo lo amaba, pero no podía saber si era la clase de amor que Abaddona esperaba de ella. Por que no podía dejar de pensar en aquellos ojos azules, que la observaban tan delicadamente como una caricia…No podía dejar de pensar en Brian y en todo lo que él despertaba en ella, incluyendo aquél sentimiento de familiaridad tan extraño. Era como si le conociese de antes, como si ya hubiera hablado con él…como si ya hubiera besado aquellos labios…

Brian giró la cabeza, incómodo. No podía observar por mas tiempo como Abaddona abrazaba con tanto amor a Alex…a su Alex. Por que ya recordaba. Recordaba mas de lo que le gustaría…
“-No puede ser-dijo Cassandra, mirando a su hermano con el miedo reflejado en el rostro-Br…Brian…¿Qué…?
Brian entró tambaleante en la habitación, con medio cuerpo ensangrentado y la cara llena de mugre. Intentó dar unos pasos hacia delante, pero en vez de eso, cayó desplomado al suelo. Su hermana soltó un grito y se acercó corriendo hacia él. Le retiro el pelo de la cara, y vio que sus ojos eran apenas dos rendijas.
-Hermano-gimió Cassandra, entre lágrimas-¿que te han hecho? ¿Qué ha pasado?
Brian hizo un esfuerzo por mirar a su hermana, y agarro su brazo con la fuerza que le quedaba, que no era mucha.
-Yo…-Brian tosió, lo que hizo que un montón de sangre manara de su boca-…Alex…-y entonces murió. Cassandra lloró desconsoladamente, meciendo a su hermano como si se tratase de un bebé, como si no quisiera soltarlo…”

Brian apretó los puños, furioso. Muerto. Si, el había muerto. Pero aquí estaba. Por culpa de Abaddona…todo era culpa de Abaddona. Y aún así se dignaba a mirarle a la cara, y a abrazar a Alex…si él la hubiera protegido…si solo lo hubiera impedido… no estarían esa cueva, enfrentándose a un poder que nadie sabía controlar. Alex le recordaría….y le amaría como él la amaba a ella. Todo sería completamente diferente. Todo.

Michael observo a Brian. Apretaba los puños. Supo que estaba furioso. Él también lo estaba. No podían dejar que Alex fuera una ignorante toda su vida acerca de esto. Él lo sabía todo. ¿Por qué ella no? ¿Por qué Abaddona era tan egoísta? Alex tenía derecho a saberlo todo. Era su vida. Su historia…
Michael dio un paso a delante.
-Abaddona-llamó, y el aludido se dio la vuelta, soltando un poco a Alex, que ya había dejado de llorar-acabemos con esto.
Brian también observaba a Abaddona.
-No creo que…-empezó a decir Abaddona, pero Brian, totalmente harto, le interrumpió.
-¡¡¡No digas que no crees que Alex necesite saber nada!!!!-gritó Brian, su voz, un eco contra las rocas-ni se te ocurra!!!! Por que si necesita saber!!!Lo tiene que saber todo!!! Necesita saber quien soy yo para ella!!!! por que el quererla como la quiero y que ella no me recuerde ni un poco me está matando!!!lo entiendes Abaddona!!!?? Me está matando que ella no me recuerde!!!!
Alex se quedó completamente quieta, rígida, sin poder apartar la mirada de Brian, que respiraba agitado. Y entonces, como una sucesión de diapositivas, unas imágenes pasaron por su cabeza, como en flash. Un prado muy hermoso, con grandes árboles y flores preciosas, una mano acariciando su cuerpo con dulzura, unos labios besando su cuello con cariño…unos ojos de color azul océano mirándola con ternura. Y un recuerdo asalto su memoria, disipando todo lo existente hasta el momento…
“ -¿Que pasaría si yo muriera?-preguntó Alex, mientras Brian cogía su mano, y la acariciaba con delicadeza. Brian alzó la cabeza para mirarla-¿si yo desapareciera de tu lado?
-Nunca dejaría que eso pasara, Alex-respondió Brian, y la cogió de los hombros para acercarla a ella. Estaban bajo al sombra de un gran manzano, y el sol alumbraba todo el prado dándole un aspecto como de cuadro, un cuadro hermoso y lumínico-además, deberías saber que si tu muriese, yo iría contigo hasta los confines de la mismísima muerte-Brian cazó un rebelde mechón de pelo de Alex, que revoloteaba entre ellos-aunque sabes que yo nunca te dejaría morir…eres mi vida, Alex. Si desapareces, yo desaparezco contigo.
Alex miró Brian con un brillo especial en los ojos. Luego, llevo sus manos a la cabeza del muchacho, y acarició sus bellos cabellos dorados.
-Te amo, Brian-dijo, acercando su cara a la de él-lo sabes, ¿verdad?
Brian no contestó. En vez de eso, acaricio el rostro de Alex y la atrajo mas hacia sí, para besarla. Un beso dulce y tierno, lleno de amor eterno.”

Alex calló desplomada al suelo, sin que Abaddona pudiera evitarlo. Brian se acercó a ella y se arrodilló junto a su cuerpo. Alex le miró, y vio una preocupación inmensa en los ojos del muchacho. Si proponérselo, alzo una mano temblorosa y tocó la mejilla de Brian. Éste cerró los ojos ante ese contacto tan placentero.
-Brian…-susurró Alex, mirando fijamente aquellos ojos azules-estoy bien…no te preocupes.
Abaddona observaba la escena de pie, sin decir nada. Michael se había acercado hasta ellos, pero también permanecía de pie.
-No, no lo estás-dijo Brian, reprimiendo las ganas de echarse a llorar allí mismo-no lo estás…


Michael se acercó a su hermana con rapidez, casi empujando a Brian. Se agachó y tocó su cuello.
-Respira, pero lo hace muy débilmente-dijo, tocándole también la frente-está ardiendo.
Abaddona, quieto como una estatua, miró a Brian.
-Esto…-empezó a temblar, preso de una cólera que hacía años que no sentía-!!!esto es por tu culpa, maldito híbrido!!! Todo esto es por tu culpa!!! –los temblores cada vez eran mas insoportables. Notó como el bastón vibraba en su mano. Michael le miró y se levantó de golpe.
-¡Abaddona!-exclamó, acercándose al caído-¡Abaddona, para!-intentó tocar al ángel, pero este esquivo su mano, sin dejar de mirar a Brian.
-¡Tu no has hecho mas que traerle recuerdos a Alex sobre su pasado!-continuó, y empezó a sentir el fuego arder en su interior-¡todo lo malo que ha vivido! ¡La muerte de sus padres!-el temblor se intensificó tanto que Michael dio un paso atrás. Brian empezó a ponerse en pie, sin apartar la vista de Abaddona-¡conocerte a ti!
Entonces, sin que ninguno de los presentes pudiera hacer nada por evitarlo, un destello de fuego salió despedido del cuerpo de Abaddona e impactó directamente en Brian, lanzándolo por los aires.
Michael gritó y se lanzó contra Abaddona, y ambos cayeron al suelo con un ruido sordo.
Brian chocó contra las duras rocas de la cueva y sintió como se le dislocaban ambos hombros. Pero no gimió, no aulló de dolor. Por que él no sentía eso. Se puso en pie y descubrió que su camiseta estaba rota, chamuscada por el fuego de Abaddona, y las heridas ya estaban empezando a curarse. Miró a Alex, que se hallaba inconsciente en el suelo. Dio gracias a dios. Ella no podía ver en lo que se había convertido. No ahora.
Michael intentó por todos sus medios sostener a Abaddona, pero éste, con un acertadísimo movimiento, se deshizo de su agarre y se puso en pie con facilidad. Vio como Brian se acercaba a él.
-¡Asqueroso monstruo!-gritó, y su voz hizo eco en toda la cueva-¡¿no mueres nunca verdad?! ¡Tendré que soportarte hasta el fin de mis días! ¡Tendré que soportar como vas matando a Alex poco a poco, descubriéndole una verdad aterradora!
Brian se paró en seco y miró al ángel.
-¡No todo es tragedia en su pasado!-gritó-¡me tiene a mí, me tenía a mí! ¡todo lo que paso fue por tu culpa! ¡Ella me amaba, y lo hubiera recordado antes o después…pero no la protegiste lo suficiente! ¡Dejaste que se convirtiera en lo de verdad la está matando! ¡dejaste que se convirtiera en…!
-¡YA ES SUFICIENTE!-tronó Michael, interrumpiendo a Brian-HACED EL FAVOR DE PARAR DE UNA PUTA VEZ!
Abaddona se giró hacia el demonio.
-Mi hermana está inconsciente…no tiene fuerzas…puede que incluso…-Michael se llevó una mano a su abundante pelo negro-¡puede que incluso muera! ¡Y vosotros solo perdéis el tiempo en comprobar cual de vuestros egos es el mayor! ¡Es patético!
Brian bajo la cabeza hacia el cuerpo de Alex. Sus cara estaba manchada de hollín y su boca ligeramente entreabierta. Era hermosa incluso así. Era verdaderamente hermosa.
Abaddona miraba al demonio, sin poder evitar sentirse algo aturdido. Michael estaba…preocupado, y mucho, por su hermana.
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Rag
Nefilim



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Ago 30, 2010 11:37 pm

una verdadera maestra!! MAS CLO!!!!!
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Hoy a las 9:37 pm

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THE HUNTRESS: LA CAZADORA.
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