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 THE HUNTRESS: LA CAZADORA.

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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Vie Nov 06, 2009 6:53 pm

Hola!!! soy bianca también, la que ha escrito The darkness, la oscuridad.
esta es otra historia en la que estoy trabajando y se llama The huntress, la cazadora!!!!!!!!!
espero que os guste!!!!!!!!!!comentadme, porfa!!!!!


“El hombre supersticioso teme a la tierra y el mar, el aire y el cielo, las tinieblas y la luz, el ruido y el silencio; teme hasta los sueños.”
(Plutarco)



CAPITULO I


El olor era insoportable en aquel antro de mala muerte. La barra estaba completamente pegajosa y llena de manchurrones y rayones hechos con llaves o navajas, muy propias en ese sitio. El ambiente era totalmente asfixiante, ausente de claridad o cualquier atisbo de luz. Alexia Hopkins se encontraba sentada en un taburete, apoyada en la barra, cabizbaja, meneando entre sus manos una botella de cerveza. El camarero, Paul, un hombre alto y corpulento con cara de malas pulgas la miraba con el ceño fruncido y una expresión huraña en el rostro.
-Te dije que te mantuvieras alejada de mi bar, Hopkins-dijo Paul, mientras pasaba un trapo sucio y mugriento por la barra. Alex no contestó al instante, sino que siguió meneando la cerveza de una mano a otra.
-Me dijiste que no montara más peleas en tu bar-dijo al fin, alzando la cabeza y dedicándole un guiño al camarero, corrigiéndole-y no lo estoy haciendo.
-Aún queda mucha noche-observó Paul, apoyándose en la barra. Acercó su cara a la de Alex, quedando sus ojos a la misma altura-espero que te portes bien.
-Siempre lo hago, Paul-dijo ella, mientras observaba los enormes ojos negros de su interlocutor.
Paul se incorporó, nada convencido.
-No, no lo haces-dijo, antes de alejarse a atender a dos tíos con mala pinta que habían entrado en el bar.
Alex esbozó una sonrisa irónica, mientras volvía a su tarea de menear la botella de cerveza. Aún no había probado ni un trago. Era totalmente comprensible. Ella no bebía. No lo había hecho en sus diecinueve años de vida, no lo iba a hacer hoy. Precisamente hoy no.
Se atrevió a girarse un poco para dedicarle una mirada cautelosa a una chica que se encontraba en uno de los reservados, junto a dos hombres de aspecto cuestionable. Parecía la típica tía buena de barrio rico que triunfaba por estos lares, con su largo y cuidado pelo rubio platino, sus brazos y demás cuerpo torneados, cubierta con un vestido cuyo tejido no dejaba mucho a la imaginación. Los dos tipos la miraban con los ojos como platos, mientras ella se tocaba la melena y sonreía maliciosamente. Alex se giró de nuevo hacia la barra, entre impaciente y fastidiada. ¿Es que nunca se tomaban un descanso? No, claro que no.
Mientras pensaba la manera de matar el tiempo, Alex sintió como alguien se acercaba por su derecha. Alzó la cabeza poco a poco para encontrarse cara a cara con uno de los dos tipos que habían entrado en el bar. Llevaba una chaqueta motera y era joven, dos o tres años mayor que ella. Tenía unos almendrados ojos color avellana, y una sonrisa pícara en el rostro.
-¿Puedo sentarme?-preguntó, señalando el taburete de al lado. Alex se encogió de hombros y asintió. El chico se sentó y le pidió a Paul una cerveza.
-Soy Drew-se presentó el chico, ofreciéndole la mano, que Alex estrechó sin mucho entusiasmo.
-Alex-dijo ella.
-No te había visto nunca por aquí-apuntó Drew, bebiendo un sorbo de cerveza.
-No vengo a menudo-dijo Alex, mirando su propia cerveza.
-¿Eres amiga de Paul?-preguntó él, girándose para estar de cara a ella. Alex alzó la cabeza, sorprendida por la pregunta.
-Bueno…mantenemos una relación…cordial. ¿por qué lo preguntas?
-Él ha sido quien me ha dicho que estabas aquí sola…-dijo Drew, con una sonrisa que dejó entrever sus relucientes dientes.
-¿Ah si?-dijo Alex, y miró a Paul, que le dedicó un saludo con la mano desde el otro lado de la barra.
-Si-contestó Drew, acercándose un poco más a ella. Esta le dedicó una mirada de advertencia, pero él hizo como si no la viera-y me he dicho, ¿por qué no hacerle compañía?
-Vaya…-dijo Alex, mirando de nuevo a Paul, esta vez con una mirada envenenada.
- Si…-dijo el chico, peligrosamente cerca. Alex se levantó del taburete de un salto, y casi lo tira al suelo.
-Creo que voy al baño, si…-antes de esperar contestación por parte de Drew, Alex desapareció por la puerta del baño. No pasaría nada por que estuviera encerrada en el aseo un rato. La chica rubia se estaba divirtiendo de lo lindo.
Se acercó a paso lento al lavabo, y se remojó un poco, estaba demasiado nerviosa. ¿Pero por que? No era la primera vez que se enfrentaba a uno de ellos…bueno, teniendo en cuenta que este era un súcubo, la verdad, no ayudaba nada. Tenía entendido que eran lo más listos, y a la vez, los más letales, y que podían adoptar la forma que quisieran, y eso no ayudó a calmar su desastroso estado de ánimo. Y para colmo, un chulito de barra le había entrado. Genial, la noche no podía ir mejor.
Se secó la cara con papel y observó su rostro en el espejo que tenía enfrente. Estaba completamente agotada, debido a no haber dormido en tres días. Sus ojeras se fundían en su rostro como si fueran uno solo, y sus ojos no podían abrirse completamente, dejando entrever dos rejillas del color de la miel. Era totalmente patético. Ninguno más que ella presentaba este aspecto la noche de exterminio. Su pelo, una mata indomable de color negro, le caí más allá de la espalda, pero decidió en ese momento hacerse una coleta, para más comodidad.
Miró su reloj. Las 12. Era la hora perfecta para un súcubo, para poder desplegar todas sus dotes. Se miró una última vez en el espejo, comprobó que tenía todo lo que necesitaba, y salió por la puerta del baño. Miró hacia el reservado, y vio que tenía razón en su afirmación. La chica rubia y sus dos desafortunados acompañantes empezaban a levantarse. Ambos la seguían con total adoración, comiéndosela con la mirada. No iba a ser fácil deshacerse de esos dos. Con un suspiro, Alex empezó a caminar hacia la puerta, pero no contó con algo que sucedió a continuación: Drew, que estaba apoyado el la barra, la cogió del brazo y la atrajo hacia sí. Debido a la sorpresa, Alex se tambaleó y casi cae en su regazo.
-¿Pero que….?-se quejó, deshaciéndose del agarre de Drew.
-O, vamos Alex, no puedes irte así….-Drew compuso una sonrisa insulsa que a Alex no le gustó un pelo. Ignoró su comentario y se dispuso a irse, pero el volvió a agarrarla, ahora con más fuerza. Alex miró al frente, y observó que la chica y sus acompañantes casi estaban en la puerta. Cerró los ojos y suspiró, para tranquilizarse. No puedes hacer nada estúpido, se dijo, la súcubo está delante. Por su parte, Drew, con la otra mano, empezó a moverse por un camino peligroso en el cuerpo de Alex. Esta abrió los ojos de golpe, y observó que la chica y los dos hombres salían por la puerta en ese momento. Sin pararse a pensar mucho en la bronca que se llevaría de Paul por esto, giró sobre sí misma, agarró la mano indiscreta de Drew y sin más miramientos, alzó su cuerpo en el aire como si fuera un muñeco y lo estrelló contra la barra, provocando que esta produjera un sonido desquebrajado y acabara por romperse, debido al peso del chico. Todas las bebidas y los aperitivos que se encontraban sobre ella saltaron por los aires, algunos encima de sus dueños. Drew miró a Alex con los ojos como platos, asustado cuan cervatillo. Alex tenía una expresión mortífera en su rostro, y miró a Drew como si fuera un insecto infecto.
-No vuelvas a tocarme-dijo entre dientes, mientras su pecho subía y bajaba de pura rabia-¿me has entendido?
Drew no podía articular palabra debido a la impresión de haber sido lanzado sin ningún tipo de problema por una chica que no debía sobrepasar los cincuenta kilos.
-¡He dicho que si me has entendido!-exclamó ella, sin aflojar su agarre sobre Drew.
Este, asustado, asintió fervientemente con la cabeza, con los ojos húmedos.
Alex miró al chico, que la observaba con el miedo reflejado en el rostro. Cerró los ojos con intensidad e intentó calmarse. Contó hasta diez mentalmente y sintió como su ira iba bajando poco a poco. Soltó al chico aún sin abrir los ojos. Cuando se giró, comprobó que todas las personas que había en ese tugurio la observaban con los ojos muy abiertos, otros se escondían en las sombras, y otros simplemente, temblaban. Alex echó a andar con paso decidido hacia la puerta de salida. Mientras salía por ella logró escuchar las atronadoras amenazas de Paul.
-¡ALEXIA HOPKINS! LA PRÓXIMA VEZ QUE TE VEA MERODEANDO POR MI BAR TE JURO QUE TE MATARÉ CON MIS PROPIAS MANOS! ¡TE LO JURO!
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Breyo_lyn
Brujo



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Sáb Nov 07, 2009 6:29 am

me encanto esa historia!!!

q gracioso!!!

jeje

q una chik arroje a un chico a la barra de bebidas...le hubiera solo roto el brazo...o algo asi...

jeje

pero me encanto tu relato!!!

segui asi!!

bessoss
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Sáb Nov 07, 2009 12:45 pm

hola!!!!! me alegra que te gustara!!!!
aki va otro pokito!!!!


Ya en la oscura y fría noche, Alex empezó a caminar, buscando a la chica y a sus acompañantes. Su instinto, y como no, algo más que eso, la guiaron hacia la izquierda. Y ninguna de sus habilidades se equivocó. Vislumbró a la chica y a los dos tipos cerca de un escaparate de lencería de mujer. No había ni un alma en esa zona, no era muy transitada, debido a la cantidad de maleantes que andaban por esas calles.
-…mañana podrías comprármelo, Billy-logró escuchar que decía la súcubo, sonriendo sensualmente a uno de los hombres-¿me lo comprarás?
-Si, Scarlett, eso y todo lo que se te antoje-respondió el hombre, con la mirada perdida entre la hermosa cara y el espectacular cuerpo del súcubo. ¡Que idiotas podían llegar a ser los hombres!, se dijo Alex.
-Perfecto-dijo la súcubo, tocando el escaparate con una de sus manos. Fue en ese momento cuando, a través del reflejo, vio a Alex, que se acercaba a ellos por detrás. La reconoció al instante.
Se dio la vuelta con rapidez, y miró a Alex con total y manifiesta repulsión.
-Tu-escupió, mientras avanzaba unos pasos hacia ella. Alex no se movió, ni tampoco sintió miedo.
-Voy a matarte, súcubo-declaró Alex, sacando una vara de metal de su cinturón. La súcubo se paró en seco, pero no retrocedió-así que espero que no me lo pongas difícil.
-No serás capaz-dijo la súcubo, aunque un escalofrío helado le recorrió el cuerpo. Tenía una Vara Devasto. Mierda, pensó.
Alex sonrió maliciosamente, jugando con la Vara entre los dedos.
-¿Tu crees?-preguntó, dando pasos hacia ella. La súcubo empezó a retroceder, conocedora de que moriría si no hacía algo rápido. Miró a uno de los hombres, que observaban la escena como si de una merienda silvestre se tratara.
Alex, que se acercaba cada vez con más rapidez a la súcubo, no tuvo tiempo de reaccionar ante la maniobra de Scarlett. Se movió con tanta velocidad, que Alex apenas lo vio. Pero supo, incluso antes de que se mostrara ante ella, que la súcubo había besado a uno de los hombres.
-Joder…-dijo, pero ya era demasiado tarde. La súcubo se deshizo del agarre del hombre después de absorber casi toda su energía, y empezó a tomar forma delante de las narices de todos los allí presentes. Sus piernas, hasta hace unos segundos perfectamente torneadas y bronceadas, empezaron a removerse bajo su piel y a transformarse en una patas gruesas y enormes, casi veinte piernas suyas de antes. Sus brazos siguieron el mismo camino, trasformándose en dos grandes masas de carne putrefacta que despedía un olor que hacía honor a su nombre. Su cuerpo empezó a removerse y a cambiar a una forma totalmente deforme, llena de bultos y pinchos que le sobresalían del cuerpo. Su cara dio paso a un rostro prácticamente lobuno, con la diferencia de que en vez de dos ojos tenía muchos más, y sus dientes eran tan grandes como un brazo, y afilados como cuchillas.
Los hombres observaron la transformación con el terror reflejado en el rostro, y cuando vieron en que se había convertido su amada Scarlett, echaron a correr calle abajo, gritando como locos.
Alex, por su parte, observó con verdadera preocupación su actual situación: un monstruo de más de tres metros de altura la miraba con la satisfacción de saber que estaba acabada. Nadie le había comentado que podían convertirse en esa clase de cosas.
Dedicándole una sonrisa, echó a correr por donde había venido. Sentía el aliento putrefacto de aquella monstruosidad en el cogote, mientras aceleraba más su carrera. Escuchaba los saltos que la súcubo daba para darle alcance con mayor facilidad, y también los gruñidos que emitía. Alex apretó el paso y derrapó cuando giró a la derecha. El monstruo también lo hizo, y chocó contra una furgoneta blanca estacionada en la acera. El sonido de la alarma hizo eco en la abandonada calle, mientras Alex seguía corriendo intentando encontrar un lugar seguro. Miró por encima del hombro y vio que el monstruo aún se estaba incorporando después del golpe. La suerte estuvo de su parte, pues pudo esconderse debajo de un Audi TT rojo antes de que la súcubo pudiera verla. Aguantó la respiración, tapándose la boca y la nariz con la mano. Escuchó los pasos del monstruo, que ya no corría, si no que caminaba por la calle, y, por su terrible y enorme sombra, estaba más cerca del escondite de Alex. Esta pensó que la súcubo pasaría de largo, viéndose incapacitada para seguir buscándola….pero estaba equivocada. Con un movimiento tan fluido como furioso, el monstruo alzo el coche como si se tratase de un juguete y lo lanzó lejos de allí, dejando a Alex desprotegida. Esta, sin perder un segundo de su tiempo, se incorporó y salió disparada calle abajo, corriendo con todas sus fuerzas. Sintió los pasos acelerados de la súcubo, que se acercaba a ella cada vez más y más rápido. Alex, todavía con fuerzas, logró vislumbrar un letrero iluminado que tenía pinta de bar. La súcubo no se atrevería a mostrar su apariencia a más personas, ya lo había echo con dos hombres, aunque estaban tan borrachos que nadie los creería.
Aprovechándose de esa oportunidad, Alex apretó aún más su carrera para llegar cuanto antes al bar.
Pero la súcubo era rápida, y con un acertadísimo movimiento, agarró a Alex por una pierna y la lanzó contra un muro de piedra. Alex dio un grito de sorpresa, antes de chocar con el muro. Se escuchó un ruido sordo, pero Alex no perdió el conocimiento en ningún momento. El monstruo se acerco a ella, y le arrebató la Vara de las manos. Alex, por primera vez en toda la noche, estaba asustada de verdad. Aunque era lo que era, en estos momentos de su vida, podía morir como cualquier ser humano. Intentó levantarse, pero la súcubo se lo impidió pisándole la pierna con una fuerza increíble. Alex gritó, no de dolor, sino más bien para que alguien la oyera, pero se vio amortiguado por un trueno que resonó en la noche. Empezaba a llover.
-Tu vas a morir esta noche-dijo el monstruo, con una voz grave y llena de odio. No era una voz de este mundo-y yo me llevaré el mérito por acabar contigo.
Alex comprendió lo que implicaban esas palabras. Ella era muy importante en ese aspecto, solo había una como ella… mientras se preparaba para una muerte casi segura, pues el enorme peso de la criatura aún era demasiado para sus fuerzas, escuchó un sonido como de algo que se introduce en un objeto pegajoso.
Para su enorme sorpresa, la súcubo abrió mucho los ojos y empezó a volver a su estado natural, Scarlett. El peso que ejercía sobre su pierna se fue haciendo menor hasta que llegó un momento en el que la súcubo desapareció. Alex ajustó su vista a la noche y pudo vislumbrar las figuras de varias personas, todas vestidas de negro, como ella. Por un momento pensó que se trataba de los suyos, que habían sido capaces de llegar a tiempo. Pero luego se dio cuenta de que no reconocía ninguna de esas figuras. Una de ellas dio un paso adelante, y a la intermitente luz de una farola que se encontraba a escasos dos metros de distancia, Alex pudo observar que se trataba de un chico, más o menos de su edad, de facciones afiladas y cuerpo atlético. Su pelo era completamente rubio, pero no logró alcanzar a ver el color de sus ojos. Éste se inclinó hacia ella, y le ofreció una mano.
-Sabemos quien eres-dijo el chico, mientras esperaba que Alex diera su mano, pero ella todavía no se fiaba-por eso te hemos salvado la vida….Alexia.
Alex reaccionó al oír su nombre. ¿Cómo sabían…?
El chico leyó la confusión en su rostro, y sonrió.
-Confía en nosotros-el chico insistió con la mano.
Alex se lo pensó mucho antes de, al fin, aceptarla.

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YoOliiPoº
Hombre Lobo



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Sáb Nov 07, 2009 2:07 pm

affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid

MUERTA ME HAYO!!!!!!!!!!!!!!!!!!
SOLO DIRE DOS PALABRAS:
INCREIBLEMENTE INCREIBLE!!! me gusta Mucho CLAUDIA!!!!!
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Sáb Nov 07, 2009 2:15 pm

GRACIAS YOLIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
EN esta llevo más, asi k voy a subir otro pokito ok???????????????????'
un besazo!!!!!! y dentro de un ratito voy a subir otra que se llama LUZ Y OSCURIDAD. 1 PARTE. LOS CAÍDOS. si quieres leerla, estate atenta, guapa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11un besito!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1



Ya había dejado de llover. Alex permanecía completamente callada mientras una chica joven examinaba su pierna, que, para ser sinceros, no tenía muy buena pinta. En efecto, no se equivocaba.
-Esta rota-confirmó, quitándose un mechón de su abundante melena pelirroja que le tapaba un ojo. Miró a Alex con extrañeza-¿no….te duele?
Alex calló en la cuenta de que si ella fuera un ser humano normal, ahora mismo estaría llorando y gritando como una loca pidiendo algo para calmar el dolor. En vez de eso estaba apoyada en la parte de atrás de una furgoneta negra, sin inmutarse ni siquiera un poquito. Intentó salirse por la tangente.
-Yo aguanto muy bien el dolor-mintió, esbozando una sonrisa convincente-ya me ha pasado tantas veces que…-se encogió de hombros.
La chica asintió, aunque no parecía muy convencida. Se levantó de la camioneta y llamó a uno de los chicos, Byron, el que había ayudado a Alex a ponerse en pie. Este se acercó a ellas mientras terminaba una conversación con otros chicos del grupo.
-¿Estás mejor?- pregunto, mostrando una cálida sonrisa.
-Parece ser que no le duele la pierna-dijo la chica antes de que Alex pudiera contestar-dice que ya le ha pasado varias veces.
El chico miró a Alex con atención, estudiando la expresión de su rostro. Ella esbozó una sonrisa.
-Veras, estoy como inmunizada a esta clase de cosas-dijo ella, intentando mantener un tono de voz despreocupado-se podría decir que casi todos los días me rompo una pierna-añadió una risita tonta.
Ambos la miraron, entre impresionados, debido a que no parecía que le doliera ni un poco la pierna rota, y confusos, debido a su extraña jovialidad.
-Bueno, es mejor así, ¿no?-preguntó el chico, aunque parecía estar intentando convencerse a sí mismo.
-Pues tendremos que colocártela-dijo la chica, mirando la pierna de Alex con una expresión rara en el rostro-¿o prefieres ir a un hospital?
-No, no-respondió ella de inmediato, comprendiendo lo que eso implicaría-prefiero que me la coloquéis vosotros, no me gustan los hospitales.
Ambos se miraron.
-De acuerdo-dijo el chico, subiendo a la camioneta.
-A lo mejor te duele-avisó la chica.
-No importa-respondió Alex, impaciente-ya os lo he dicho, estoy inmunizada.
-Ya…-murmuró la chica.
-Vamos a ver-empezó Byron, acercándose a la pierna malherida-cuando estemos preparados, contaré hasta tres-le hizo un gesto a la chica sobre la parte donde debía coger la pierna de Alex-y la colocaremos donde debe estar, ¿de acuerdo?
-Claro-respondió Alex, incorporándose un poco-cuando estés preparado.
Byron posó sus manos en la pantorrilla de Alex, mientras la chica colocaba las manos en la parte central.
-No, Agnes, más arriba-le corrigió Byron.
Ella obedeció, y las colocó más cerca de los muslos.
-Bien-dijo Byron, mirando a Alex-creo que ya estamos listos. ¿Lo estás tú?
-Si-respondió Alex.
Byron asintió y le dirigió una mirada a Agnes. Esta hizo un gesto con la cabeza, avisando de que ya estaba lista.
- Una-empezó a contar Byron, apretando más fuerte la pantorrilla de Alex-dos…¡y tres!
Se escuchó un chasquido, pero ningún grito por parte de Alex. Miró su pierna, que ya se encontraba en su sitio, aunque de un tono morado nada favorecedor.
Byron y Agnes la miraron, impresionados.
-Vaya-dijo él, llevándose una mano inconscientemente al pelo, peinándolo hacia atrás-es impresionante. Ni siquiera has gemido.
-Inmunizada-recordó Alex, incorporándose y poniéndose en pie. Respiró hondo y estiró los brazos. No había sentido dolor alguno por su pierna rota, pero aún así, ahora se encontraba mucho mejor.
-Abaddona nos dijo que eras fuerte-comento el chico, aún sin poder dejar de sentirse impresionado-pero esto es…
Todo lo bien que parecía encontrarse Alex en ese momento se vino abajo. Miró al chico con incredulidad.
-¿Conocéis a Abaddona?-preguntó, bajando de la camioneta de un salto. Agnes la miraba como si fuera una especie de super heroína.
-El nos dijo donde encontrarte-dijo Byron, bajando también de la camioneta. Su pelo rubio le caía en cascada hasta la barbilla, y sus ojos eran grandes y negros-menos mal que llegamos a tiempo, sino esa súcubo…
Alex intentó pensar con tranquilidad. ¿Conocían a Abaddona? Nadie conocía a Abaddona, excepto ella y los suyos…
Los miró a ambos con cautela.
-¿Quiénes sois?-preguntó, intentando mantener la calma, tanto en su voz como en sus movimientos. No podía perder el control nunca, no sería bueno para ella…ni para nadie.
Mientras Agnes bajaba de la camioneta, Byron se acercó a Alex.
-Somos Cazadores, pero de otra zona-dijo Byron, serio-venimos de Rouka. Nos llamó Abaddona.
-¿Os llamó Abaddona?-preguntó Alex, todavía sin poder salir de su asombro. ¿Desde cuando llamaba Abaddona a alguien?
-Si-contestó Byron, mirando a Agnes, que se acercaba a ellos.-nos dijo que por aquí las cosas no andan bien, y que sería mejor y más prudente tener un poco de ayuda…
Alex ya no escuchaba a Byron. ¿Qué las cosas iban mal? ¿Desde cuando? Él no le había dicho nada de eso, es más, hace dos noches, el mismo le dijo que todo estaba controlado.¿Por qué la había mentido?
-…y nos habló de ti, y de donde estabas…-continuaba Byron, ajeno a los interrogantes mentales de Alex. Ésta reaccionó ante esa última frase. Miró a Byron con más dureza de la que pretendía.
-¿Qué os habló de mi?-preguntó, dando un paso adelante. Intentó controlar el tono de su voz, pero no supo si lo consiguió-¿Qué os dijo?
Byron se sorprendió ante su ferviente interés.
-Dijo que eras una de las mejores Cazadoras de todo Hokoben-respondió-y que presentía que estabas en peligro. Nos dijo el punto exacto donde te encontrabas, y también que te ibas a enfrentar a un súcubo muy poderoso.
Alex recordó los enormes brazos y los pincho que le sobresalían por todo el cuerpo a esa asquerosa súcubo, y casi se estremece. Nunca había visto algo así. Nunca.
-Y que lo más seguro es que, debido a tu temperamento fuerte y algo impulsivo, podrías acabar mal. Así que nos pidió que viniéramos a ayudarte-finalizó Byron.
-¿No os dijo nada más?-insistió Alex, algo temerosa de lo que pudiera oír.
Byron parecía confuso, al igual que Agnes.
-No-respondió. Parecía sincero y Alex empezó a tranquilizarse, al saber que Abaddona no se había ido de la lengua.
-Nos dijo que te lleváramos con él-dijo Agnes, dándole unos toquecitos con el pie a la furgoneta-parecía preocupado.
Alex no pudo reprimir una carcajada irónica.
-¿Preocupado?-dijo, escéptica-me gustaría verlo, te lo aseguro-volvió a reírse, e inexplicablemente, a pesar de lo acaecido esa noche, donde casi muere asesinada por una súcubo, se encontró de mejor humor.
Agnes no dijo nada, solo se encogió de hombros.
-Voy a avisar a los demás-dijo al cabo de un minuto-saldremos ahora mismo. Ah!-exclamó-por cierto, ten-se metió la mano en el bolsillo y saco la Vara Devasto de Alex. Ya ni se acordaba de ella. Se la entregó-la cogí en el callejón.
Alex le dio las gracias, y Agnes se dirigió a avisar a los demás. Byron se subió a la camioneta, y le dijo a Alex que se subiera al asiento del copiloto. Esta obedeció. Ya dentro, Byron encendió la radio, y sintonizó el canal de noticias.
“bienvenidos un día más al canal de noticias de la ciudad de Hokoben. Hoy les informamos de un suceso de última hora: en la calle Spout, cerca de la plaza Kalint, ha tenido lugar un altercado en el bar Demons, cuyo resultado ha sido una barra de bar rota y un joven con ciertos dolores en la parte lateral de…”
Byron miró a Alex alzando una ceja.
-¿Hace falta preguntar?-quiso saber, poniendo el motor en marcha.
-Creo que no-contestó Alex, un tanto avergonzada. No solía dejarse llevar por la ira en lugares públicos, aunque el tugurio de Paul no podía considerarse dentro de esa categoría. Aún así, no con tantos testigos, aunque la mayoría de ellos fuesen indigentes, borrachos o drogadictos. Se le había ido de las manos, y se prometió así misma en ese momento que haría todo lo que estuviera en su mano para que eso no volviera a ocurrir.
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: re.The huntress: La cazadora   Sáb Nov 07, 2009 7:47 pm

Esta tambine stá muy bien. Sigue asi, wapa!
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Sáb Nov 07, 2009 7:51 pm

gracias wapetona!!!! ahora mismo iba a subir un poc más!!!

En ese momento, las puertas traseras de la camioneta se abrieron y cinco personas entraron en ella. Una de ellas era Agnes, y, con cierta sorpresa, Alex apreció que era incluso más bajita que ella, algo poco común. Byron empezó a conducir. Alguien le dio un toquecito a Alex y ella se giró. Era Agnes.
Se fijó en que había dos chicas y dos chicos a parte de ella.
-Estos son Akin-dijo, señalando a un chico larguirucho, de pelo castaño y ojos verdes muy oscuros. Me saludó con un gesto de la cabeza.-Ethan-señaló al otro chico, más bajo, con el pelo totalmente rapado, y unos ojos grandes y de un color entre el marrón y el verde.-Berth-señaló a una de las chicas, que era completamente hermosa, con una larga cabellera rubia y unos ojos grandes y azules. Se parecía bastante a la súcubo, y eso no le hizo mucha gracia a Alex-y Marie-señaló a la que quedaba, una chica bastante más rechoncha que Alex, aunque eso no era nada fuera de lo normal, ya que era poquita cosa-Brian y Cassie están con Abaddona.
Alex se sorprendió. ¿Desde cuando Abaddona era tan hospitalario? ¿Qué se estaba perdiendo? Se giró después de dedicarles una sonrisa a todos los ocupantes del asiento trasero. Miró por la ventanilla y se puso a pensar. ¿Qué estaba pasando? Primero, Abaddona le asegura que todo va bien, luego, acude al Demons bajo sus órdenes para matar a una súcubo, que según tenía entendido, podían convertirse en cualquier clase de animal, algo para lo que ella ya iba preparada. Lo que no se esperaba para nada era que Scarlett se convirtiera en…en un monstruo descomunal. Podía haber actuado de otra manera, dejarse llevar, pero sabía que ese podía haber sido su final…en más de un sentido. Se quitó ese pensamiento de la cabeza, acordándose de su anterior promesa. Eso no iba a pasar. No iba a dejar que se le fuera de las manos. Apartó la vista de la solitaria y abrumadora noche y se fijó en sus manos. Estaban llenas de cicatrices, de anteriores peleas con súcubos y otros demonios. Pero no sintió absolutamente nada en el momento en el que se las hizo, igual que hoy, con su pierna rota. Un brusco frenazo hizo que sus pensamientos se despejaran, y tuvo que agarrarse al asiento para no caer hacia delante. Byron soltó una palabrota. Alex miró a través del cristal, y vislumbró a un grupo de ciervos que traspasaban la carretera a paso tranquilo. Byron parecía desconcertado.
-Juro que hace un momento no estaban aquí-murmuró, medio para sí. Alex no podía apartar la vista de los ciervos. Uno de ellos tenía una marca en el lomo.
-¿Y tus gafas, Byron?-bromeó Ethan, dándole una colleja amistosa.
Alex observó con más atención. Esa marca… Se le heló la sangre. En ese momento, los ciervos se pararon en mitad de la carretera. Alex pegó un respingo en su asiento. Byron la miró, preocupado.
-¿Qué…?
-Bajad del coche-dijo Alex, tensa. Empezaba a dolerle mucho la cabeza. Ninguno de los ocupantes de la furgoneta se movió.
-¿Pero por qué?-preguntó Agnes, desconcertada.
-¡No son ciervos!-dijo Alex, impaciente al tener que dar una explicación-¡Son demonios! No podemos…
Pero Alex no pudo acabar la frase. En ese momento, algo rompió los cristales de la camioneta en mil pedazos. Alex se tapó la cara a tiempo, pero Byron no tuvo tantos reflejos, y algunos cristales le cortaron en la cara. Dio un grito, mezcla de sorpresa, mezcla de dolor. Alex se giró para mirar a los demás. Parecía que ninguno de ellos había sufrido grandes daños. Sin pensárselo dos veces, bajó de la camioneta y se puso frente a ella. Ya no había ningún ciervo. En su lugar, casi una veintena de personas se mostraba ante ella, pero Alex solo parecía poder ver a una: Michael.
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Sáb Nov 07, 2009 8:06 pm

Su pelo ahora estaba más largo, y sus ojos ya no eran sus ojos, sino dos lagunas negras que parecían sumergirte en la más profunda oscuridad. Alex intentó no quedarse paralizada. El ya no es Michael, se dijo. Él la miraba con una sonrisa ladeada, divertido por lo patético de la situación. Alex no podía creerlo. Después de cuatro años, allí estaba él. No podía ser casualidad. ¿Qué hacía Michael en Hokoben? ¿Qué podría haberle traído aquí?
Él dio un paso adelante. En ese momento, Byron, Agnes, Berth, Ethan, Akin y Marie bajaron de la camioneta y se colocaron alrededor de Alex. El primero observó a todos y cada uno de los demonios que tenía en frente.
-¿Qué hacen aquí?-le preguntó a Alex, pero esta no podía hablar. Estaba demasiado impresionada.
Michael dio un paso más, y a la luz de los faros de la camioneta, Alex pudo observar que no llevaba más que unos pantalones negros y una chaqueta motera abierta que dejaba al aire su trabajado torso. La marca estaba en la parte derecha, quemada, debido a la forma en la que se la pusieron.
Miró a Alex, ahora serio.
-Alexia-dijo al fin, con su tono de voz suave pero a la vez mas duro que cualquier metal-no…esperaba encontrarte por aquí.
“Claro que lo esperabas”, pensó Alex, pero no le salían las palabras.
-La vida no es más que una línea recta que a veces el destino hace curva, ¿verdad?-preguntó Michael, sin dejar de mirar a Alex. Algunos demonios soltaron risas. Michael les echó una mirada y estos enmudecieron al instante.
-Alex, ¿Quién es?-preguntó Agnes, agarrando fuertemente un Puñal Devasto con ambas manos.
Alex quiso contestar, decirle quien era Michael, pero una voz en el interior de su cabeza le dijo que no abriera la boca. Aún no.
-No se por qué-dijo Michael, que volvía a mirar a Alex-pero me da la impresión de que no te alegras de verme, y eso me entristece.
Alex miró a Michael con atención. Sus facciones estaban muy marcadas, no se parecía en nada al Michael de hace cuatro años, cuando aún no había cumplido los dieciocho, y eso entristeció a Alex más que otra cosa, aunque él ahora fuera un demonio sin corazón con la única intención de matar y destruir.
-No me gusta que me mires así, Alex-dijo Michael, y pareció verdaderamente molesto. Avanzó hacia ellos-sabes que no me gusta nada que me mires así-cogió a Alex del codo y las arrastró consigo. Él tenía una fuerza descomunal. Agnes se precipitó hacia ellos empuñando el puñal en dirección a la espalda de Michael, pero antes de que pudiera siquiera tocarle, él la empujó con tanta fuerza que salió despedida más allá de la camioneta, y se estrelló contra los árboles, provocando un sonido que hizo que a Alex se le pusieran los pelos de punta. Byron gritó su nombre y salió disparado hacia ella. Alex escuchó como los demás gritaban su nombre, pero los demás demonios se cernieron sobre ellos y empezaron a luchar.
Michael llevó a Alex a través de los árboles, y la soltó cuando llegaron a una especie de pequeño prado muy oscuro. Solo la luz de la luna los alumbraba.
Alex miró a su hermano como si este fuera un completo extraño, y comprendió que así era. El ya no era su hermano. Y no había nada que pudiera cambiar eso.
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Breyo_lyn
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Dom Nov 08, 2009 8:50 am

me encanta esa historia!!!

que o quien sera ella???

mmmmm....

me muero de ganas por averiguarlo!!!

pobre alex!!!

y con razon si su hermano era eso....

mmmmmmmmm....

me muero de intriga!!!

segui asi!!

te felicito!!

bessoss
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biancalucas
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Dom Nov 08, 2009 1:16 pm

aahí va otro pokito!!!


Michael se apoyó en uno de los solitarios árboles, y contempló a su hermana de arriba abajo.
-Has crecido mucho-observó, con una pequeña sonrisa-ya no eres aquella niña canija de quince años que…-se paró en seco, y dirigió la vista al suelo. Apretó la mandíbula y Alex escuchó el rechinar de sus dientes.
Se acercó a Michael con lentitud, pero éste alzó la cabeza y le dirigió una mirada de advertencia.
-No, Alex-dijo Michael, y se irguió cuan alto era-ni lo intentes.
Ella dejó de caminar, y se quedó a un metro escaso de él.
-¿Qué haces aquí, Michael?-logró preguntar al fin, y sintió como se le empezaba a aflojar un poco el nudo que tenía en la garganta.
Michael soltó una risotada, y le pegó una patada a una piedra, lanzándola a kilómetros de distancia.
-¿De verdad esperas que me crea que no tienes ni la más remota idea de que hago aquí?-preguntó. Alex parpadeó, confusa.
-No lo se, Michael, te lo juro-dijo ella.
-¿Qué nos une, Alex?-preguntó Michael, empezando a caminar hacia ella, a paso muy lento.-A parte del parentesco familiar-descargó mucha ironía en esa última frase-¿Qué nos une a ti y a mí, Alex, que nos hace especiales?
Alex palideció, debido a la alusión al tema tabú por parte de su hermano. ¿Que tenía que ver eso con que el estuviera deambulando por Hokoben? Michael malinterpretó la expresión de su rostro.
-Veo que ya lo entiendes, hermanita-observó él, con una sonrisa nada alegre-estoy aquí por nuestro…-ya al lado de su hermana, se agachó para poder hablarle al oído-pequeño secreto.
Alex se apartó de él y lo miró a los ojos. No entendía nada. Probó a intentar descubrirlo a través de la expresión de su rostro, pero fue inútil. Michael ya no era su Michael. Era un desconocido.
Michael la miró, impaciente.
-¡Oh, vamos, Alex!-se quejó, sus ojos más oscuros que antes-¡no puede ser que no tengas ni idea!
Alex estaba completamente perpleja.
-¿Idea sobre qué?-insistió, asustada.
Michael suspiró, para luego darse la vuelta y empezar a andar de un lado para otro, a paso lento.
-Tu querido Abaddona no te ha contado nada, ¿verdad?-quiso saber, aunque él ya supiera la respuesta.
“¿Abaddona?”-pensó Alex, completamente ignorante-¿Qué tenia que ver él en todo esto?
-¿Contarme que?-preguntó, sintiéndose como una tonta. Abaddona no le había contado muchas cosas, y esa noche se había dado cuenta.
Michael se paró en seco, y le dedicó a su hermana una mirada escéptica.
-Creía que Abaddona te lo contaba todo, Alex-dijo, en un tono que dejaba entender que lo dudaba mucho-te acogió cuando me fui, y he escuchado que te tiene mucho aprecio, y que además siente por ti algo más profundo que el cariño que se le tiene a una hermana-le dedicó a Alex una sonrisa insulsa-aunque también sé que no es correspondido.
Alex sintió como enrojecía, pero para su completa sorpresa, no era a causa de la vergüenza, sino de la ira. Estaba empezando a perder la calma. Y Michael lo sintió.
-¿Alex?-dijo, sonriendo irónicamente-¿no me digas que te estás enfadando?¿Es por algo que he dicho?¿Por algo que he hecho?
Alex miró a su hermano, o a lo que quedaba de él, y no pudo sentir en ese momento más que rabia y resentimiento. Rabia por no poder ser más fuerte y aguantar sin perder los papeles algo más de tiempo, y resentimiento con Michael por haberla abandonado en ese estúpido pueblo y haberse convertido en un demonio para siempre.
Intentó tranquilizarse, pero los gritos provenientes de la batalla que estaba teniendo lugar a escaso kilómetros de allí no ayudaban. Las manos empezaron a temblarle y tuvo que cerrarlas en puños para controlarlas.
Michael la observó con verdadera curiosidad, a la vez que se sentía un tanto impresionado por el autocontrol que presentaba su hermana.
-De verdad, Alex, me sorprendes.-Michael se acercó a ella, y puso sus manos sobre sus hombros. Ella se estremeció, pero no se apartó. Aunque Michael ya no fuera su hermano, sus manos tenía el mismo tacto suave con el que acariciaba su pelo cuando era niña. Sin poder controlarla, una estúpida lágrima delatora cayó por su mejilla, y pudo probar su sabor dulzón al llegar ésta a la parte superior de sus labios. Michael la observó, pero no dijo nada sobre ese respecto-no sé como puedes negarte a…
Pero no pudo acabar la frase. Un estruendo ensordecedor irrumpió en el claro y ambos hermanos se vieron separados por una fuerza que ni ellos mismos lograron esquivar. Alex cayó al suelo, y el impactó del golpe despejo su cabeza y le hizo volver a la normalidad. Por su parte, Michael no cayó, si no que se mantuvo en pie, mirando fijamente el punto exacto de donde provenía aquella fuerza.
Alex se levantó y miró a Abaddona, que se encontraba en el centro del prado, sosteniendo su Bastón en la mano.
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Breyo_lyn
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Nov 09, 2009 1:01 am

quien es este abbadona!!!????

ayayayayayay

me muero de ganas de aberlo!!!

segui asi!!

bessoss
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biancalucas
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Nov 09, 2009 1:06 am

bueno, pongo un pokito más, aver si te despeja la duda...........

Éste la miró, y comprobó que no estaba herida. Alex se dirigió a él sin pensarlo y lo primero que hizo fue pegarle un empujón, que para terminar de frustrarle, no le movió si acaso dos o tres centímetros. Luego miró a su alrededor, pero no había rastro de Michael. Se le hizo un nudo en el pecho. Ya no estaba.
Abaddona siguió la dirección de su mirada, y también comprobó que no había ni rastro de Michael. Luego, volvió a mirar a Alex, que no apartaba la vista de donde hasta hace un minuto había estado su hermano.
-¿Estás bien?-preguntó, apoyando el Bastón en el suelo.
Alex miró a Abaddona con expresión vacía, hasta que, pasados unos segundos, recordó todo lo que había pasado aquella noche. Sin más preámbulos, se puso a chillar como una loca.
-¡¿Por qué no me has dicho nada acerca de lo que está pasando?! ¡¿Por qué no me avisaste de que la súcubo a la que iba a matar se podía convertir en un monstruo de veinte ojos y con pinchos por todo el cuerpo?!-mientras decía, o más bien, gritaba todo esto, no dejaba de darle puñetazos en el pecho a Abaddona, que escuchaba su diatriba sin decir ni una palabra-¡¿Por qué has tenido que llamar a todo un escuadrón de Rouka?!-Alex se detuvo, incapaz de proseguir. El anterior encuentro con su hermano la había dejado mentalmente exhausta, que era aún peor que haber luchado contra diez demonios juntos. Se arrodilló en la tierra, y se puso las manos sobre la cara.
Abaddona se arrodilló junto a ella, y le pasó un, aunque Alex no quiso reconocerlo, reconfortante brazo por la espalda.
-No quería preocuparte-respondió él, aunque sabía que esa no era excusa suficiente.
Alex alzó la cabeza lentamente, hasta encontrarse con el joven rostro de Abaddona, que a pesar de tener miles de años, aparentaba veinte o veintiuno. Sus ojos eran azules muy oscuros, y su pelo, una mezcla ente el castaño y el caoba. Sus facciones eran alargadas, con la mandíbula marcada.
-¿No querías preocuparme?-dijo ella, con voz débil-me mandaste a una misión suicida. Sabes lo que puedo ser…pero aún no lo soy, y tú vas a lograr que me maten antes de que decida que hacer, o que ser.
Abaddona no contestó al momento, si no que se paró a observar el demacrado aspecto de la chica: sus ojos, de un bonito color miel, ahora se encontraban apagados debido a las oscuras mediaslunas que tenía debajo. Incluso su piel estaba pálida, y con un aspecto algo cetrino. Incluso su maravilloso pelo se presentaba ahora sin brillo alguno, recogido en una coleta. Abaddona estiró una mano y le quitó la coleta con suavidad, dejando que el pelo le cayera por la espalda, aunque seguía sin ser el mismo de antes.
Alex sintió el cosquilleo del pelo en si piel, pero no dijo nada. Solo esperaba algún tipo de explicación por parte de él.
-Solo quería saber si podrías con esto-dijo al fin, apoyando una mano en su hombro. Alex le interrogó con la mirada-sabía que la súcubo podía convertirse en un monstruo, incluso en un engendro de tres cabezas y cola de dragón, aunque para eso tiene que pasar la noche con un hombre…Quería saber si podías aguantar la presión de verte superada, por que no siempre vas a ganar tú, Alex-Abaddona retiró sus brazos de Alex y se incorporó-pero creo que se me fue de las manos.
Alex le imitó, y también se puso en pie. Se sentía más despejada, y por contraste, más enojada.
-¿Sólo lo crees?-preguntó, enfadada-¡Por poco mato a un hombre! ¿No lo entiendes? ¡Casi me obligas a decidir hoy lo que tengo que ser el resto de mi vida!
-Alex, yo no tenía planeado que…
-No debiste hacerlo, Abaddona-le interrumpió Alex-no debiste mandarme a esa misión.
Abaddona observó a Alex durante unos instantes.
-Lo sé-dijo al fin-y lo siento.
Alex dejó eso a un lado y tocó un tema muchísimo más importante.
-¿Se puede saber que hace Michael en Hokoben?-preguntó, en voz más alta de lo que debiera.
Abaddona se mantuvo callado el tiempo suficiente para exasperar a Alex.
-¿Qué hacía mi hermano en Hokoben, Abaddona?-insistió ella, con una nota de ira en su voz. Abaddona intentó tranquilizarla.
-No tiene nada que ver contigo, Alex, te lo juro-dijo él, acercándose a ella.
-El me ha dicho que tiene que ver con lo que tu sabes-informó Alex, dando un paso atrás.
Abaddona se paró en seco.
-Eso no es verdad-dijo, mirando a Alex a los ojos-puedo asegurarte que eso es completamente falso. Sabes que te lo contaría si fuera así.
Alex soltó una carcajada irónica, pero no dijo nada. No hacía falta. Sabía que ya no confiaba en Abaddona ciegamente, como había hecho años atrás. Aquella confianza se había resquebrajado y tardaría mucho en volver a ser la misma.
-Sabes que Michael no obedece a nadie-continuó Abaddona, mirando a Alex-él es su propio jefe. Hace lo que le viene en gana cuando le apetece. Habrá venido solo para molestarte, pero a estas alturas no puedes creer nada de lo que diga, tú no.
Alex lo miró. Abaddona, el ángel caído arrepentido, el que hacía buenas obras para contrarrestar todas las malas, el que tenía un poder indescriptible. Aquél Abaddona se estaba preocupando por ella, y eso la sobresaltó más que nada. ¿Desde cuando Abaddona se preocupaba por ella, o por cualquier otra persona? Su misión era erradicar todo lo demoníaco del mundo, pero no tenía que preocuparse o hacerse responsable de ninguna muerte. Nunca había mostrado ninguna preocupación por ella, al menos, no delante suya. Y ahora, ahí estaba él, preocupado por lo que ella pudiera pensar al respecto de todo lo ocurrido.
Alex avanzó hacia él. Abaddona no se movió.
-Es mi hermano-dijo ella-es mi hermano, Michael, aunque en realidad ahora no lo sea. ¿Que debo hacer? Dímelo tu, Abaddona, por que no se que hacer. Él dice que está aquí por…
-Pero ¿Cómo puedes ni siquiera plantearte que Michael esté diciendo la verdad?-la interrumpió Abaddona y avanzó unos pasos para cogerla de las muñecas. Alex se sorprendió-te ha mentido, quiere desquiciarte, hacerte daño, como ya hizo en una ocasión. No puedes ser tan ingenua.
Alex intentó desasirse, pero Abaddona era más fuerte que ella. Mucho más fuerte que ella.
-Vas a venir conmigo, vas a tranquilizarte y vas a pensar los cosas con claridad-continuó él, aflojando la presión en sus muñecas. Al fin, Alex pudo apartarse, frotándose las muñecas doloridas. Abaddona la miró durante unos segundos, y luego desapareció de la misma manera que había aparecido. De la nada.
Alex se quedó varios minutos en el mismo sitio, mirando al vacío.
Michael. Ya no estaba. Pero, ¿por qué seguía pensando en él? Abaddona tenía razón. No debía hacerlo, él la había abandonado y se había entregado a una vida que no era la suya. O por lo menos, no quería que así fuese.

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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: re.The huntress: La cazadora   Lun Nov 09, 2009 9:40 pm

Muy bonita, Claudia. Lo etás haciendo muy bien.
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biancalucas
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Lun Nov 09, 2009 11:15 pm

GRACIAS AINHOA!!!!!!

aki va otro pokito!!!!!

Tras unos segundos más sumida en sus pensamientos, empezó a caminar por el mismo sendero por donde la había arrastrado su hermano, camino hacia la camioneta.

Cuando Alex llegó, Agnes le curaba las heridas a Byron a la luz de una linterna que sujetaba Ethan, que parecía no haber sufrido daño alguno. Berth y Akin arrastraban algunos cuerpos por la tierra. Alex tardó varios minutos en darse cuenta de lo que eran: demonios. Un sudor frío le recorrió la frente. Michael…
Salió a correr hacía ellos como una bala, pero alguien la agarró del brazo antes de que llegara a su destino. Se giró. Era un chico de pelo negro y a media melena, e igual de alto que Abaddona, mucho más que Alex. El chico la miraba con expresión malévola, y apretó aún más su agarre en el brazo de Alex. Esta intentó no perder el control, auque de todas maneras, apenas le quedaban energías.
-¡Brian!-gritó alguien a sus espaldas. Marie iba hacia ellos corriendo-¡déjala, es Alexia!
El chico abrió más los ojos, y soltó a Alex con un fluido movimiento. Ella se llevó una mano al brazo, dolorido.
Marie llegó hasta ellos y miró a Alex, cautelosa.
-¿Estás bien?-preguntó-aquél demonio…
-Estoy bien-la cortó Alex, echando una mirada furiosa a Brian-aún.
Miró hacia atrás, donde Berth y Akin dejaban el último cuerpo cerca de unos árboles de aspecto podrido. Miró a Marie.
-El demonio que me llevó-dijo Alex, con una sensación extraña en el estómago-¿escapó?
Marie la miró con una expresión de sorpresa. Brian no parecía estar tomándole mucha atención a la conversación, sino que más bien parecía irritado.
-Si-contestó Marie, y Alex notó como aquella sensación desaparecía, aunque sabía que no debía alegrarse por ello-llegó hasta aquí y en ese momento, todos se fueron. Pudimos matar a algunos…
Alex asintió. Byron, seguido de cerca por Agnes, se acercó a ellos.
-Veo que estás bien-le dijo a Alex con una sonrisa. Tenía la cara surcada de cortes debido a los cristales de la camioneta que saltaron por los aires-otra vez.
-Tú no lo estás tanto-dijo Alex, acercándose a él para examinarle las heridas. Agnes las había limpiado bien, y no parecían infectadas. Una casi le alcanzaba el ojo, pero se salvaba por poco. Alex se sintió penosamente responsable. Todavía no sabía si creer que Michael estaba allí por ella, por su secreto…secreto que Abaddona conocía.
La mano de Agnes en su hombro la hizo regresar a la realidad.
-Tenemos que llevarte con Abaddona-dijo solamente.
Alex la miró unos segundos antes de asentir. Junto a los demás, se dirigió a la camioneta.

Ya dentro, en el asiento del copiloto, esperó a que Byron subiera al asiento del conductor, pero en vez de él, lo hizo Brian. A la luz de la cabina del automóvil, Alex pudo observar que la piel del chico era más oscura que la suya, y que tenía unos rasgos suaves que contrastaban con la dureza y frialdad de sus ojos, de un color azul océano. La observó durante solo una fracción de segundo, y sin decir ni una palabra, puso la camioneta en marcha, adentrándose en las profundidades de una noche que, en muchos aspectos, había sido la peor en la vida de Alex.


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Breyo_lyn
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Mar Nov 10, 2009 2:32 am

mmmm....

me parece q surge un romance....

cn abaddona???o con alguno de los chicos???

jeje

genial tu historia!!como siempre!!

quiero mas!!!como siempre!!

jeje

bessoss
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biancalucas
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Mar Nov 10, 2009 11:07 am

aki va otro caxito!!!!!!!!!!!!!!!

CAPITULO 2


En cuanto llegaron a la alcantarilla numero dos de la calle Suport que conectaba con la avenida Ponint, Alex supo exactamente lo que tenían que hacer. Con la ayuda de Ethan, Akin y Brian, algo inusual, pues nunca había necesitado ayuda para levantar nada, alzó la tapa de la alcantarilla y se sumergieron en su interior.
Dentro, el olor no era tan malo como se espera de una alcantarilla. Ya se habían encargado de que así fuera. Las horas de limpieza tenían que servir para algo, se dijo Alex. Con paso decidido, pues sabía hacia donde tenía que ir, giró a la derecha, seguida de cerca por los demás.
-Nosotros no vivimos bajo una cloaca-dijo la voz de una chica que Alex no pudo reconocer. Su tono de voz era algo cortante. Alex se dio la vuelta, y vio que se trataba de una chica que no había visto nunca.
-Y tú eres?-preguntó.
-Cassandra-dijo la chica, de pelo rubio a media melena, y de ojos verdes. Sus facciones eran afiladas, y tenía una expresión petulante en el rostro.
Alex recordó que Agnes le había dicho que Brian y “Cassie” estaban con Abaddona. ¿Eran tan importantes para eso? Le echó una breve ojeada a Brian, que observaba todo desde un segundo plano. Parecía tan…diferente a los demás, se dijo Alex, como si no perteneciera al grupo de Rouka.
-Ella está con nosotros, Alex-dijo Byron, creyendo que el silencio de Alex se debía a la desconfianza.
-Lo sé-dijo ella. Dirigió de nuevo la vista hacia Cassandra, que la miraba con expresión aburrida-no deberías dejarte guiar por las apariencias, Cassandra, no todo es lo que parece.
Se dio la vuelta y siguió hacia delante, intentando no pensar en el punto irónico de su propio razonamiento. Nada es lo que parece…, pensó. No, se dijo, claro que no lo es.

Llegaron a una pared sin salida. Alex sabía lo que tenía que hacer. Se agachó y observó un montó de cajas, aparentemente de cartón, que se agolpaban una encima de otras en la esquina derecha de la pared. Pero Alex sabía que no eran de cartón. Sino de hormigón. Un efecto óptico, como decía Peter.
Cogió un pedazo de hormigón y tiró de él con todas sus fuerzas…pero no consiguió ni siquiera moverlo un poquito. ¿Qué me pasa?, se dijo, preocupada. De casi matar a un hombre en el Demons, ¿a esto? De nuevo, lo volvió a intentar, pero solo consiguió moverlo un milímetro, o eso le pareció. Antes de poder hacer nada, unas manos se alzaron desde su espalda y levantaron el hormigón sin apenas esfuerzo. Sorprendida de que algunos de los allí presentes pudiera hacer eso, se dio la vuelta y alzó la cabeza, encontrándose con Brian, que apartaba el hormigón a un lado. Alex, cosciente de que su boca estaba completamente abierta, se apresuró a cerrarla y a levantarse.
-¿Cómo has…?-quiso saber, pero Byron la interrumpió.
-Es una larga historia, Alex-dijo, y su tono esta vez no fue nada cariñoso-y Abaddona nos espera.
Alex lo dejó correr, aunque no iba a olvidarse de lo que acababa de ver. Estaba demasiado nerviosa por otros asuntos. Como por ejemplo, que su hermano demonio estaba en la ciudad.
Brian quitó todos los pedazos de hormigón con una facilidad pasmosa, y cuando termino, ante ellos apareció una palanca completamente blanca. Alex avanzó hacia ella, pasando al lado de Brian. Tiró de la palanca hacia delante, y la pared empezó a elevarse, hasta que dejó al descubierto un oscuro túnel circular.
-Estáis bien escondidos-murmuró Agnes, impresionada.
Se internaron en el túnel. Alex iba delante, seguida muy de cerca por Byron y los demás.
-En Rouka, Enarco no nos tiene tan marginados-dijo bien alto Cassandra. Alex no se molestó en contestar. Conocía a la gente como Cassandra, y no tenía ningún interés en seguirle la corriente-esto es un verdadero asco…
Siguieron avanzando hasta llegar a una bifurcación de dos túneles. Alex escogió el de la derecha. El de la izquierda no tenía salida.
Se sentía cansada, mucho más cansada de lo habitual, y notaba las piernas demasiado pesadas. ¿Qué me ocurre?,se dijo, mientras giraba de muevo a la derecha,¿Qué me pasa?
Mientras sus pensamientos revoloteaban sobre ese aspecto, alguien la agarró por el codo. Alzó la cabeza. Era Ethan.
-¿Estás bien?-preguntó, preocupado. En ese momento, Alex se dio cuenta de que todos la miraban, incluso Cassandra-no dejas de balancearte.
Alex se paró en seco. No se había dado cuenta hasta ese momento de que iba haciendo eses por el túnel.
Intentó asentir con la cabeza, pero ni para eso le quedaban fuerzas. Miró a Ethan, sus ojos de un color que no tenía nombre propio, e intentó hablar, pero no podía. Entonces, en ese preciso momento, todo se volvió oscuro, y cayó en los brazos del muchacho. Todos se abalanzaron hacia ellos, preocupados.
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: re.The huntress: La cazadora   Mar Nov 10, 2009 7:45 pm

Muy bien, Claudia. Sube un poco más, por favor.
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biancalucas
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Mar Nov 10, 2009 10:17 pm

gracias wapa!!!!!
ay va otro pokito!!!!!

Alex abrió los ojos. El techo era verde, su color favorito, con escayola blanca rodeándolo. Supo que estaba en su cuarto. Su madre lo había decorado así antes de que ella naciera. Que bonito era todo lo verde, se dijo, la hierba, el jade… se incorporó de la cama. Se sentía bien. Se miró las ropas. Iba de negro, los pantalones, la sudadera…
En ese momento, alguien entró en la habitación. Una mujer alta y esbelta, de largos cabellos negros y ojos azules como el agua cristalina.
-¡Mamá!-exclamó Alex, y se abalanzó sobre ella…pero no logró tocarla. En vez de eso la traspasó como si se tratara de un fantasma. Un fantasma…
Su madre pareció no escucharla. Tras ella, una niña, de unos cinco años, entró en el cuarto, corriendo y cantando una canción familiar.
Alex se quedó petrificada. Era ella. Pero…, se dijo, hecha un lío, pero no puedo ser yo.
Su madre se arrodilló sonriente ante su yo de cinco años, y empezó a acariciarle la mejilla.
-Alexia, cariño, ¿no estabas con Mike?-preguntó.
-Está con papá, arreglando el cochecito-dijo la pequeña Alex, retorciéndose un pequeño mechón de su largo y brillante pelo negro.
Su madre sonrió.
-No se darán por vencidos-dijo, peinando despreocupadamente a su hija.
Alex miraba la escena totalmente confundida, aunque pronto la confusión dio paso a la compresión: ella se acordaba de ese día. El día en el que sus padres murieron.


-¡Alex!-gritó alguien cerca de su oído. Alex abrió los ojos de par en par, y se encontró con el rostro de Abaddona, que estaba completamente pálido. Miró al techo, pero no era verde, sino metálico, abollado en algunas zonas y oxidado en otras. Había poca luz en la estancia, pero la suficiente para que pudiera distinguir a Peter y Noel mirándola desde la puerta.
Se irguió, y se encontró con el rostro más relajado de Abaddona. Peter se acercó a ella y la abrazó. Alex lo agradeció. Necesitaba algún tipo de contacto conocido.
-Nos has dado un susto de muerte-dijo Peter con la voz amortiguada, debido a que su cabeza estaba enterrada en el pelo de Alex-creí que…
-Estoy bien, Pet-dijo Alex, abrazándolo más fuerte-solo me he desmayado, creo.
Abaddona se acercó a ellos y Peter se irguió. Alex observó el desfavorecedor aspecto de su amigo: ojeras moradas debajo de los ojos, palidez, sin peinar…
-Brian te trajo hasta aquí-dijo Abaddona-tenías muy mal aspecto. Creo que los acontecimientos acaecidos esta noche han podido contigo.
Alex le miró, alzando una ceja.
-¿De verdad?-preguntó con ironía.
Abaddona esbozó una sonrisa nada alegre, pero no dijo nada.
Noel se acercó a ellos y le dio un abrazo a Alex. Luego, la miró con sus grandes ojos grises.
-La próxima vez no te desmayes, anda-le dijo. Su rostro en forma de corazón reconfortó mucho a Alex.
-Lo intentaré-dijo ella, e intentó sonreír convincentemente.
Abaddona carraspeó.
-Dejadme un rato con ella-dijo, su voz como la propia de alguien con autoridad. Peter y Noel obedecieron, y después de darles sendos besos en la mejilla a Alex, salieron de la estancia, cerrando la puerta a su paso.
Abaddona se giró hacia ella, pero Alex habló antes.
-¿Qué me está pasando?-preguntó sin irse por las ramas. Se levantó de la camilla en la que estaba sentada y se puso frente a él.
-No te está pasando nada, Alex-dijo Abaddona, y parecía un poco cansado-solamente estabas exhausta. Has tenido una mala noche.
-He visto como ese chico, Brian, cogía sin ningún tipo de problema más de cincuenta kilos de hormigón armado-contraatacó ella-delante de mis narices. Y yo no he sido capaz de mover ni un solo milímetro. Dime desde cuando eso no es un problema.
Abaddona la miró durante unos segundos.
-El encuentro con tu hermano te dejó mal parada, aunque no fuera físicamente-dijo él-estabas completamente falta de energías, además, por el enfrentamiento con la súcubo. Nunca te había ocurrido algo así-continuó, anteponiéndose a la réplica de Alex-simplemente por que nunca te habías enfrentado a algo así. No intentes buscarle nada raro a tu estado. Además-añadió-ahora estás mucho mejor, después de descansar. Vuelves a tener color en la cara.
Alex se tocó la cara de manera inconsciente. La verdad, se sentía mucho mejor ahora. La cabeza no le daba vueltas, y no parecía estar apunto de desfallecerse. Miró a Abaddona, intrigada por un tema más importante. Él pareció leerle la mente, pues antes de que ella pudiera articular palabra, la acalló con un gesto de la mano.
-Alex, por favor, no vuelvas a lo mismo-dijo él, furioso-Michael estaba en Hokoben solo para provocarte, no pienses en nada más, no hay otra razón. ¿No crees que yo lo sabría?
Alex recordó las palabras de su hermano “Tu querido Abaddona no te ha contado nada, ¿Verdad?”
¿Le estaría ocultando él algo? Pero, ¿por qué?
En ese momento, Byron y Agnes entraron en la estancia.
-Oh, perdón-se disculpó Byron, al ver que había interrumpido la conversación.
-No pasa nada, Byron-dijo Abaddona, alejándose un poco de Alex-ya me iba.
Le dedicó una última mirada a Alex, antes de salir por la puerta.
Los dos chicos se acercaron a Alex. La miraron detenidamente.
-Estoy bien-dijo Alex con una sonrisa. Y era verdad. Se encontraba mucho mejor.
-Es que no tienes ni idea del aspecto que tenías ayer, Alex-dijo Agnes.
-Parecías una especie de zombi-añadió Byron con una mueca.
Alex intentó alejar esa imagen de su mente. Nunca había estado en ese estado. No quería volver a recordarlo nunca. Sería mejor así.

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Breyo_lyn
Brujo



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Miér Nov 11, 2009 12:40 am

no me dejes asi!!!

como de zombi estaba???

jeje

bessoss
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Alexia
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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Miér Nov 11, 2009 12:51 am

Me recordais a mis amigas cuando me pedian como locas que les diera más historias nuevas. ¡Qué tiempo aquellos!
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Bellatrix
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Miér Nov 11, 2009 2:38 am

a si Alexia? pues te podías animar y colgar alguna... me encantan las historias.
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Alexia
Nefilim



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Miér Nov 11, 2009 2:45 am

lo siento Bells, pero mis historias están escritas en papel. Cuando las escribí todavía no tenia ordenador.
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Bellatrix
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Miér Nov 11, 2009 2:49 am

Sad pues vaya... que pena.
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: re:The huntress :la cazadora   Miér Nov 11, 2009 8:07 pm

Muy bien, Claudia. Sube un poco más, por favor.
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biancalucas
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Miér Nov 11, 2009 8:16 pm

aki pongo masssssss!!!!!!

Abaddona se acercó a Brian, que analizaba unos mapas que estaban encima de una mesa de acero que se sostenía alzada en el aire, fundida con la pared.
Éste alzo la cabeza para encontrarse con él.
-¿Cómo está?-quiso saber Brian, apoyándose en el borde de la mesa.
-Al principio un poco descolocada, pero totalmente recuperada-le informó Abaddona. Observó al muchacho con atención-¿Cómo estás tú?
Brian bajó la cabeza y miró al suelo.
-Voy tirando-musitó.
Abaddona, que había aprendido a lo largo de los años a esconder sus sentimientos y pensamientos para que nadie pudiera usarlos en su contra, no pudo sino empatizar con aquél muchacho….aunque en el fondo no pudiera estar cerca de él sin sentirse mal.
-Se lo que sientes, Brian-dijo, poniéndole una mano en el hombro. El chico no reaccionó ante ese roce-y sabes que puedes contar conmigo.
Brian alzó la cabeza y miró a Abaddona el Arrepentido. Él era un mito, y estaba ante él, como si fuera una ilusión.
-¿Cómo puedes vivir…-Brian cayó y reformuló la pregunta…¿Cómo puedes existir sabiendo lo que eres y lo que estás destinado a hacer?
Abaddona observó a Brian con cierta sorpresa.
-Yo existo-contestó-pero no hice las cosas para las que estaba destinado. Yo soy mi propio dueño, no dejo que nadie decida por mí, Brian, y tu deberías hacer lo mismo. No eres un monstruo.
-Ah, claro que lo soy, Abaddona-dijo Brian, llevándose las manos a la cara-no puedo ni a mis amigos a la cara…
Abaddona dejó su bastón apoyado en la pared y se puso frente al muchacho.
- Tus amigos te han apoyado, Brian…por que te quieren, y no desean que te ocurra nada malo. ¿No lo entiendes? Tu eres uno de ellos.
Brian se quedó unos minutos sin hablar, con las manos todavía en la cara. Al fin, las deja caer y mira a Abaddona.
-Ellos pueden verme así…-empezó, irguiéndose-pero no lo soy. Puedo matar a alguien si se me pone por delante, puedo levantar un camión con mis propias manos, o solo con una, puedo levantar kilos y kilos de hormigón armado…no soy uno de ellos, y Cassie tampoco… deberían hacerse a la idea.

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MensajeTema: Re: THE HUNTRESS: LA CAZADORA.   Hoy a las 6:55 am

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THE HUNTRESS: LA CAZADORA.
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