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 Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!

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AutorMensaje
Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:16 pm

*Lenny sigue buscando un icono de desmayo* ._·

Bueno, Ain, no desesperes... (joder ¡si desespero hasta yo!)... lo encontrarás!
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Serena
Vampiro



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:17 pm

Ain, no me refería al programa con el que escribes si no al (nosemsalelapalabraperotedigo ejemplos....xD) Usas windows, linux, guadalinex, ubuntu?...

Espero queuses windows...si lo usas puedo intentar recuperarlo
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:22 pm

Aind.. ok.. la cosa es q el archivo esta en blanco... no se si podre recuperarlo, y si no lo logro hasta mañana o pasado no tendreis capi. Ahora mismo estoy retocando la parte q me envio Sara, q ha sido el culpable de haber perdido el capitulo.
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Serena
Vampiro



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:23 pm

Ain...creo que no me has entendio....usas windows? Si usas windows es probable que lo pueda RECUPERAR, pero me lo tienes que decir para decirte lo que tienes que hacer...
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:27 pm

¡DÍ QUE SÍ, POR DIOS!
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:31 pm

Malas noticias: no he podido recuprerlo, creo q no es windows. Lo siento mucho. Para mañaan interare subirlo si no pasado mañana lo tendresi (como em llamo Amaia O Ainhoa), como Dios quiera, por la mañana.
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:35 pm

Bueno, vaaaale, entonces que suba Sara y si la siguiente lo tiene, ¿qué hacemos? ¿esperamos?
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Serena
Vampiro



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 5:35 pm

A ver Ain...en algún sitio de tu ordenador (cuando lo enciendes, en el menú de inicio en cualquier sitio ) Ves esto o algo parecido?
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 6:01 pm

Venga, Sara... que ya eres Brujo... y eso requiere obligaciones... (no, ningún cazador de sombras moreno está entre ellas)
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 7:40 pm

Eh q ese cazador de sombras es solo NUESTRO(magnus y las amantes de esta àreja) Bromas aparte, no aparece ese signo por ninguna parte, Serena. Para mañana lo tendres de todos modos. Sara me ha dicho q hoy seguramente no podra subir xq su madre no le deja andar mas en el ordenata.
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 7:44 pm

Iba a tener dos y me quedo sin ninguno
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 7:53 pm

En lo de Sara es solo un quizas en el mio es un seguro.
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Serena
Vampiro



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 8:08 pm

:'(

Jo Ain, si usases windows en un abrir y cerrar de ojos teniamos tu historia aqui...
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 8:16 pm

Pero como no lo uso(el q utilizo es el unico q teno q por mi uttilizaba otro) no lo tendreis hasta mañana. Po suerte es solo pasar...
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 8:22 pm

Logre! Mi madre ha salido a tirar la basura, tengo tiempo xd. Una cosa, no he podido contactar con MartaAngel, osea que tuve que inventar la de ella tambien. Si hay algo mal, avisadme. Otra cosa, cuando subo, se crean margenes que yo no he puesto. Mañana pondre bien eso, pero ahora no tengo tiempo. Aqui lo teneis. EDITO: el mensaje pone que es demasiado largo, osea que subo en dos partes.



ALYSSON



-¡Mierda!

Genial, ahora tendría un chicharrón de primera. Miré enojada a la sobrecama, como si con ello fuese a desaparecer. No era la primera vez que mi cabeza chocaba con ella, no después de las pesadillas. Dios, las pesadillas. No sabía cómo era posible que me acechasen tanto. Un mes. Ya había pasado un mes desde que empezó la escuela, y las pesadillas. Suspiré mientras me levantaba, hacía buen día, menos mal. Hoy era el día de las visitas, pero la verdad era que no esperaba que nadie viniese a verme. Al menos, yo prefería que no lo hicieran. Mientras me lavaba la cara en el baño, me fijé que tenía unas ojeras increíbles. ¡Vaya pinta que tengo! si alguien me ve con esta pinta correrá a buscar a alguna policía diciendo que han encontrado a una bruja de la Edad Media. Cerré los ojos, pero las imágenes de las pesadillas llenaron mi mente. Siempre trataban de lo mismo, aunque ya no les temía tanto. Siempre trataban sobre mi hermano, quien luego se convertía en Tristan. Aunque ahora, que los tenía diariamente, mi hermano apenas aparecía, siempre era Tristan, quien intentaba socorrerme a mí cuando siempre era él quien terminaba mal. Tristan…

No sabría decir el rumbo que habían cogido las cosas entre nosotros. Después de aquella noche, de la primera noche –y de la pesadilla-, las cosas eran distintas. Hablábamos, eso sí. Al día siguiente no le vi. Pero sí le ví el día de las audiciones del teatro, el jueves. Él me sonrió y eso me dio fuerzas. Creo que salió bastante bien, la audición, digo. Había otros conocidos, entre ellos Cris –quien también se había animado-, Mayra…

Pronto saldría la lista de los personajes, aunque ya hacía un mes que asistía a las clases de teatro, donde nos enseñaba Tristan. A veces el profesor de drama venía a supervisar las clases y darnos opiniones, pero no daba clases. Eso me parecía curioso, porque no me parecía que Tristan tuviese el total aprendizaje de la dramática –aunque la verdad era que sí había ido a castings y era un buen actor.

Hice otros amigos allí, como Kyle, un chico de segundo de bachillerato, y Samantha.

Las clases tampoco estaban del todo mal.

Pero como estaba diciendo, Tristan y yo… bueno, seguimos hablando. Nos quedábamos después de las clases, compartiendo nuestros gustos. Nunca hablábamos de mi hermano. Nunca. Así estábamos bien. Él no volvió a besarme más, y eso a veces me decepcionaba, pero no hice nada para contrariarlo.

La cosa es que las pesadillas empezaron a empeorar. Los tenía mucho más a menudo y les tenía miedo. Aunque aquellos temores se esfumaban cuando me quedaba con Tristan. El problema era que él me preguntaba lo que me pasaba, porque estaba muy pálida cuando le veía. Aún así, cuando yo negaba con la cabeza, diciéndole que lo olvidase, no insistía.

Pero la cosa cambió cuando hace como una semana, tuve la pesadilla otra vez. Era mucho más fuerte y terminé yéndome a la habitación de Tristan. Gracias a Dios, su compañero de cuarto no se encontraba allí, creo que estaba en los jardines. Él me acogió sorprendido y me sentó en la cama. Sé lo que pensáis y no, no pasó nada. Aunque teníamos una cama tentadora en la habitación, yo no le presté atención. Él me consoló, pero le veía distante. Cuando me calmé y le pregunté sobre ello, él clavó sus ojos en los míos.

-Las pesadillas… -dijo con voz queda- No me cuentas de qué tratan, mi pequeña Aly, y quiero que me seas honesta.

Yo me odié a mí misma al negar con la cabeza y salir de la habitación corriendo. No sabía por qué lo había hecho, pero la sola idea de contarle lo que veía por las noches… era aterradora.

Desde aquel día él siguió frío, respondía a las preguntas que yo le preguntaba, pero la verdad era que apenas le veía. No sé el porqué de aquella actitud, pero creo que pensaba que no confiaba en él. Y además, creo que él pensaba que no quería tener nada que ver con él tampoco, porque yo tampoco le prestaba mucha atención. No lo hacía a propósito, pero tenía muchas cosas en la cabeza.

Los exámenes empezarían pronto. Sí, la semana oscura. Yo nunca había sido alguien para estudiar, no les encontraba sentido a las matemáticas, ni a la física o a la química.

Pero la verdad era que necesitaba distracción. Aunque las pesadillas ya no me daban tanto miedo y lograba mantenerme social con Cris y con Mayra –sí, las tres empezamos a salir juntas-, estaba muy, pero que muy liada con todo esto.

También estaba Carlos, quien a veces me pedía salir afuera, pero yo le sonreía y terminaba por irse, sin sentirse ofendido. Raro.

Y como estaba diciendo, las visitas. Todos terminarían con sus familiares y sus amigos, mientras yo sería la única solitaria. La vida es injusta a veces.



-¿Alys? ¿Me estás escuchando?

Me dí la vuelta tirando el agua que tenía en las manos sin darme cuenta. Era Cris, quien al parecer se había levantado y me había estado hablando.

-Lo siento, es que siempre suelo estar despistada cuando se avecina un día largo –dije suspirando y saliendo del baño.

Ella sonrió.

-Lo pasaremos bien, en serio. Además, no necesitamos estar con los familiares todo el tiempo, se supone que el internado es grande para eso. Para que podamos escaparnos.

Yo me reí y recordé de pronto lo que Cris me había estado diciendo algo antes.

-¿Me decías algo?

-Sip –dijo acercándose a la ventana mientras cogía un poco de maquillaje- He escuchado por ahí que las puertas para los visitantes ya se han abierto. Y, al parecer –añadió-, ya han venido.

Yo me acerqué a la ventana y ví que era verdad. Distintos coches llegaban y aparcaban en el internado. Ví una sombra familiar pero antes de que pudiera reconocerlo, Cris volvió a hablarme.

-Creo que deberíamos avisarle a Mayra, pero no estoy segura de donde puede estar, aunque lo supongo –me dijo con una sonrisa misteriosa, al parecer pensando algo que era muy probable

-Iré por ahí a ver donde está –le dije a Cris, y sonreí- Ya iré yo a avisarla.

Estaba andando por el pasillo de enfrente del dormitorio de Mayra cuando vi a Álvaro, el hermano de Mayra.

-Hola, Alysson –me saludó sonriendo. Él me había hecho algunas ensaladas en este mes y la verdad era que no sabía lo que haría sin sus ensaladas en el comedor.

-Hola, ¿has visto a Mayra?

-Creo que está en el cuarto de ese chico rubio –me contestó sin dejar de sonreír.

-Vale, pues me iré allí –dije empezando a andar-. Han llegado los invitados.

-¿Ya? –pareció un poco sorprendido cuando miró el reloj- El tiempo vuela.

Yo sonreí y me fui a la habitación de Kyle, el quien compartía con el chico cómo-se-llama.

Entré en la habitación sin llamar, pero lo hice lentamente. Mayra se encontraba sentada con su guitarra, junto a Kyle.

-May, ya están llegando los primeros familiares –dije con una sonrisa.

Los dos se levantaron rápidamente y, después de dejar la guitarra en la mesa, Mayra salió de la habitación conmigo.

Ella parecía muy alegre.

-¿Te espera alguien? –le pregunté mientras llegábamos al hall.

-Sí –dijo ensimismada en sus pensamientos, pero no especificó más.

Justo entonces, atisbé una melena roja detrás mía. No sé cómo, pero su presencia me irritaba y me ponía un poco nerviosa.

Cuando me di la vuelta vi a la chica pelirroja que había conocido hacía un mes. La que parecía que me tenía miedo. Caitlyn, recordé.

Ella seguía mirándome con aquellos ojos grandes llenos de miedo y yo iba a seguir mi camino por el hall, pero Mayra también la había visto y le sonrió.

-Hola, Caitlyn, ¿esperas a algún conocido?

Sí, claro, me había olvidado de que Caitlyn se sentaba con Mayra en clase de Historia Antigua.

Ella pareció relajarse al enfocar su mirada en Mayra, porque asintió nerviosamente y después de dirigirme otra mirada asustada, se fue prácticamente corriendo hacia el lado contrario.

Intercambié una mirada con Mayra.

-Esa chica es rara –dijo ella-, pero no lo tomes personalmente, siempre es así con todo el mundo.

¿Menos contigo? Quería preguntar, pero sacudí la cabeza para quitarle importancia.

-Vámos a ver la sorpresa que nos traen los visitantes –dije sonriendo.

Cuando llegamos, Mayra se despidió con una sonrisa y se fue hacia una mujer. Vi a Antoine, vacilando hacia su padre. Al parecer, lo de quedarse con su padre no era lo mejor que podía pasarle ese día. Le sonreí bromista cuando me miró enojado. Yo fui hacia ellos, tendría que saludarles tarde o temprano.

-Hola, Alysson –me dijo el padre de Antoine estrechándome la mano, parecía un poco inquieto aunque sonriera-¿Qué tal van las clases?

-Genial –respondí con una sonrisa. Antoine seguía mirándome de reojo, como diciéndome que no intentase hacer la pelota a su padre, y yo le miré divertida.

Entonces me fijé en que Antoine se había quedado mirando a alguien que estaba detrás. Era una mujer o, mejor dicho, una chica. Tendría unos veintitantos años,

Jon notó que la miraba y sonrió.

-Claro, seguramente no os conocéis –dijo- Alysson, esta es Eloise, la prima de Antoine.

Yo le miré dudosa. Si era su primo tendría que ser el mío también…

-Soy la nieta de su madre, para ser exactos –aclaró la misma Eloise en un tono dulce- Encantada de conocerte.

Claro, pensé sorprendida, la madre de Antoine había muerto hacía como dos años, pero eso no quería decir que no tuviese parentescos. La miré curiosa mientras nos dábamos dos besos en las mejillas.

Tenía el pelo negro, que le llegaba hasta los hombros y una piel morena que resaltaba sus ojos azules.

-Encantada de conocerte, Eloise –le dije sonriendo.

-Antoine me dijo eres inglesa- me dijo mirándole a Antoine y a mí consecutivamente, como si fuésemos los mejores amigos que guardábamos un secreto.

Iba a responder pero mi primo se me adelantó.

-Sí, ha empezado este año- vaciló un momento antes de añadir para mí- Eloise ha venido desde Francia.

Eso aumentó mi curiosidad, ya que había vivido durante un tiempo en Francia.

-Wow, Francia –dije dirigiéndome a ella-, es un país increíble, amo Paris.

Ella me sonrió, pero entonces Jon hablo de nuevo.



-Ahhh –dijo John volviendo la cabeza hacia la entrada-, creo que ya vienen tus visitantes, Alysson.

Yo miré por encima de su hombro sorprendida y me quedé con la boca abierta. Mi madre se encontraba en la entrada del internado, mirando a todo que la rodeaba –a personas como si fuesen ropas que tenía que valorarlas- suspicaz. Cuando me vio, sonrió falsamente.

Eso no podía ser. De todas las personas que podían haberme visitado, tenía que ser el demonio de mi madre.

-Encantada John –le dijo a mi tío cuando llegó hacia nosotros ligeramente y mientras le daba dos besos. Yo seguía helada en mi sitio, incapaz de moverme. No se atrevería… -Gracias por cuidar de mi hija.

Vale, lo había hecho. Super genial. Como si enviarme al internado fuese cuidarme. Aunque ahora ya pensaba que aquí estaba mucho mejor que en casa.

Luego Marylin se acercó a Antoine con tanta elegancia que me entraron ganas de reír. Él no sabía que hacer, pero le abrazó de vuelta.

-Me alegra ver que has podido venir al final, Mary –le dijo John, al parecer un tanto nervioso, pero siguió señalando a Eloise- Esta es la nieta de Adelaide Eloise.

Mi madre la miró de arriba abajo, mientras la chica seguía sonriendo amablemente, pero después de sonreirle falsamente, la ignoró. Recordé con cierta sorpresa que la madre de Antoine había sido francesa, como Eloise y que la familia siempre había sido muy anti-francesa –eso no me incluía a mí, por cierto- y que no era de extrañar que mi madre la ignorara, aunque no dejaba de ser maleducada.

Mi madre…era una mujer joven, me había tenido cuando tenía sólo 21 años y eso se podía notar en su cara, aunque parecía más joven de lo que era en realidad. Llevaba un vestido ajustado, negro, y una mallas que cubrían sus piernas, junto a unos tacones enormes. Era rubia, como yo, aunque el suyo era rubio plateada, eso era algo que siempre la había envidiado. Llevaba bastante maquillaje y parecía un modelo, prácticamente.

Cuando ya no podía hacer ninguna otra cosa más que saludarme a mí, me hizo frente y yo le miré desafiante. Supe que eso le molestaba.

-Alisanne –me dijo con mi nombre verdadero-, ya veo que has cambiado.

Tuve que hacer un esfuerzo para no mirarle con cara de pocos amigos. Alisanne era el nombre que me habían puesto cuando era pequeña, era alemán y yo nunca comprendí la razón por la que me habían puesto. Aunque, al parecer dudaban en ponerme Alexine, que era Griego, y que para mí era peor. Luego le pedí a la gente que me llamasen Alysson, porque era más común, hacía tiempo que no la oía hablar así a mi madre.

-No puedo seguir siendo siempre la misma, Madre –le dije controlando mi voz-, porque es por eso por lo que me enviasteis aquí, ¿verdad?

Ella hizo una mueca pero no dijo nada, siguió inspeccionándome. Sabía que en realidad, a ella le dolía tener que enviarme aquí, porque ella siempre había querido tener una hija que le pudiera representar en un futuro, el problema era que le había decepcionado.

-Os dejaremos solas –dijo Jon, fijándose en la tensión que se estaba formando- ¿O has venido con alguien más, Lillian?

Ella bajó la mirada como una niña pequeña y ví que sus manos se convertían en puños.

-No, no he venido sola –dijo al final levantando la cabeza para levantar la mirada por encima de mi cabeza-. No pensaba traerlos pero…

-¡Surprise!

Di un respingo, porque alguien me había cerrado los ojos por detrás. Pero pronto reconocí el aroma de rosas, las manos suaves y las uñas perfectas. Y su voz.

-¡Linda!

Y me di la vuelta para abrazarla. Ella era más alta que yo, pero podía abrazarla perfectamente bien.

-Ouch –dijo ella separándose un poco- Cuidadito, que he estado en la peluquería.

Yo me reí mientras la contemplaba. Estaba tan guapa como siempre, cómo no. Su pelo negro y rizado le llegaba hasta la cintura. Se había hecho algo especial en el pelo, eso era verdad, se había recogido una parte y se había hecho trenzas hacia arriba, se le caía como si fuese una fuente. Vestía unos pantalones piratas y eso me hizo sonreir más. Ella casi nunca se ponía pantalones. Aunque la camiseta era de tirantes y de color morado, con una flor en el medio. Estaba muy morena, para ser inglesa. Pensé que se habría ido a Brighton a tomar el sol y a montar en las atracciones. Dios, vaya envidia y vaya recuerdos.

-Linda, ¿Cómo es posibles que este en España? –le pregunté alucinada.

-Bueno… -hizo un gesto como si estuviera pensando- Para empezar, necesitaba verte por el vestido; segundo, necesitaba saber que este internado no te ha comido la cabeza; y tercero, tengo que ver si hay chicos guapos por aquí.

Empezamos a reir juntas, pero oí un carraspeo y miré hacia mi madre.

-Podeis estar juntas luego, pero me gustaría hablar con mi hija a solas primero.

Yo asentí, porque la verdad era que tener a Linda en el campus era lo mejor que me podía haber pasado. Aunque eso significara una charla con mi madre.

-Okay –dijo Linda seria y yo supe que no quería que se enfadara mi madre y que nos quitara el tiempo que teníamos juntas-, estaremos paseando por el campus, a ver si encuentro algo interesante.

Algo interesante podría definirse como “chicos buenos”. Pero me fijé en otra cosa.

-¿Espera… has dicho “estaremos”?

-Claro –ella me miró entre sorprendida e incómoda-, el avión era más barato si comprábamos dos tickets en vez de uno y bueno…

Yo le miré confusa hasta que fijé la vista en su espalda. Un chico alto había entrado con ella.

-Hola, Alys –me dijo sonriendo de una manera sexy-¿Qué tal?

-Dave –susurré.

Genial, ahora tendría que estar con mi ex novio.



La verdad era que nunca habíamos salido juntas, pero era una tía que me hacía reír. Al menos, antes lo era. Ahora no lo sabía, porque había cambiado lo bastante como para tener un punto de vista diferente de la realidad. Estaba quieta en el sitio y no me fijé en que Linda había empezado a hablar con Eloise de ropa de moda de Paris.

Dave no hizo ningún comentario mientras se acercaba, pero tuve el poder de prestar la atención en la conversación.

-¿Alys, y quién es éste? – me dijo en susurrando a la oreja Linda. La miré intrigada, pero después vi que sus ojos estaban dirigidos hacia Antoine y me entraron ganas de reír por el modo en que Linda ponía la voz cuando se trataba de chicos…

-Linda, este es mi primo Antoine –dije en voz alta- Antoine, mi mejor amiga de Londres.

Antoine empezó a darle la mano, pero Linda –tal y como era- se le acercó y le dio dos besos en la mejilla. Vi que Antoine se enrojecía levemente, pero no comentó nada.

-Alysson, ¿vienes?

Era mi madre de nuevo y me había llamado por mi nombre. Eso me sorprendió, pero asentí de nuevo. Luego le miré a Linda.

-No te preocupes por mí –me dijo sonriendo, aunque le miraba a Antoine en realidad- Seguro que Antoine puede entretenerme enseñándome el internado ¿verdad?

Antoine no pareció muy convencido, pero asintió, y ambos desaparecieron por la puerta.Yo tuve que que mirar al otro lado para no reírme, pero me encontré con los ojos oscuros de Dave.

-¿Hablamos luego? –le dije sonriendo.

-Claro, nena.

-Si quieres vamos a tomar algo –dijo Eloise por detrás y me pareció una buena idea.

Dave asintió después de mirarme otra vez y ambos se fueron.

Al final, terminé sola con mi madre, porque Jon también se había ido.

-Alisanne… -empezó por fin ella- sabes que lo que hiciste no fue correcto.

-Eso ya lo sé, Madre –le respondí irritada- Sino no habría acabado así, ¿no?

Ella cerró los ojos, como si todo eso fuese demasiado para ella.

-No –asintió- pero logré convencer a tu padre para que te diese… una segunda oportunidad.

-¿Qué? –espera… ¿lo había oído bien? No era posible que estuviese diciendo lo que creía que estaba diciendo.

-Lo que has oído –ella suspiró y empezó a caminar insegura- No irías a tu antiguo instituto, lógicamente, eso sería perdonarte demasiado, pero te llevaremos a un sitio privado donde te enseñarán la disciplina y que está cerca de casa y…

-Espera, espera –le corté- ¿Estás insinuando que me vas a llevar de aquí? ¿De vuelta? ¿Ahora?
Ella me miró sin poder creer lo que estaba oyendo.


-Alisanne, ¡te estamos dando una segunda oportunidad! –me dijo- No deberías quejarte…

-¡Pero acabo de empezar, Mary!

-¡No me llames así, Alisanne, soy tu madre!

-¡Y tú tampoco me llames Alisanne! Sabes que lo odio, ¿o es que era David el único que lo sabía?

Un golpe bajo. Ella estaba roja de furia, pero especialmente de dolor al rechazo. Me callé cuando pensé que empezaría a llorar allí mismo. Sabía que ella no quería perderme a mí también.

-David no…

-¿Marylin? –dijo una voz desde las escaleras. Alcé la mirada y vi a Tristan. Dios, esto no podía ir peor. Mi madre se había quedado quieta en su sitio, como si hubiese visto un fantasma.

-Madre, este es Tristan, fue… -empecé.

-Ya sé quien es –me cortó secamente mi madre.

-Cuanto tiempo sin verte – dijo Tristan y bajó las escaleras, mirándonos. No. Mirándole a mi madre, estaba evitando mi mirada.

Mi madre siguió sin habla y me sentí ,de repente, culpable. Un poco.

-Tenemos que irnos –le dije a Tristan, aunque sabía que él pensaría que no quería estar con él, eso no era verdad.

Tristan asintió y así empecé a tirar de mi madre, pero ella se resistió.

-No, Alysson, déjame. Tengo que irme.

Y se fue sin más, mientras yo le miraba atónita. Luego tuve que mirar hacia los ojos de Tristan, los cuales creía que estaban tristes, pero que habían cambiado a enojo.

-Vaya humor –dijo.

-Lo siento –susurré.

-Yo también me voy, tengo que preparar la lista de los seleccionados y de los personajes del teatro.

Así empezó a alejarse y yo me sentí vacía, siempre me pasaba eso cada vez que él se iba. No sabía que hacer, las mentiras de las pesadillas me habían distanciado de él, pero… No podía ser solo por eso. Entonces me fijé de que Dave venía hacia mí, sonriéndome pero con la vista fija en Tristan y pensé que era estúpido que pensase que… Dios, chicos.



El resto del día lo pasé caminando de un lugar a otro. Un poco con Mayra, otros con Kyle, quien se encontraba con otra chica llamada Abbey y, porque ella también era Americana, estuvimos hablando un poco acerca de las grandes ciudades. Me cayó bastante bien y pensé que se llevaría bien con Linda.

La mayor parte lo pasé con Cris y a la hora de comer apareció Linda y yo le presenté a Cris. La verdad era que Linda no sabía mucho castellano y estuvimos hablando mucho spanenglish.

Cuando estábamos terminando de comer, Linda me habló.

-Dave te estaba buscando –dijo casualmente.

-¿Dave? –preguntó Cris intrigada.

-Su novio sexy –dijo Linda sonriendo ampliamente. Cris me miró sorprendida porque yo le había contado, en parte, lo que me había pasado con Tristan. No exactamente todo pero… ya sabéis, lo básico.

Ella no contradijo, pero cuando se fue al baño, supe que Linda había notado su vacilación.

-¿Hay otro?

-Caray, tía –le dije- tampoco es que sea…

-¿Pero lo hay? –me interrumpió, claramente curiosa y preocupada.

-Más o menos.

-Oh –dijo mirándome seriamente- No se debe jugar así con los chicos, Alysson, eso es ser una chica mala, tener dos chicos a la vez…

-¡Pero no estoy haciendo trampa! –le había gritado sin querer- Lo siento, es que el chico… no estoy segura de que haya algo.

-No te preocupes –me dijo ahora sonriendo-, lo habrá. Y sabes que me encantan las historias de amor, te apoyaré de cualquier modo. ¿Me dirás quién es la nueva víctima?

Yo vacilé, pero terminé diciéndole que era Tristan, y quién era.

-Oh My God –dijo separando las palabras claramente- ¿Estás enamorada del amigo de tu difunto hermano?

-No estoy enamorada –le dije haciendo una mueca.

Ella sonrió de aquella forma que decía que no podía mentirle, pero yo la ignoré.

-No te preocupes, Dave no hará demasiado rollo. Le romperás el corazón, pero se le pasará con el tiempo.

Yo le miré y ella me abrazó.

-Cariño, puedo ayudarte si quieres. Puedo hablar con él, venga.

Yo intenté sonreír.

-No, pero gracias. Tú lo harías de una forma demasiado dramática. Y hablando de amores… ¿que tal van los tuyos?

-Bah –dijo mordiendo una manzana- Nada especial por ahora. Aunque tengo que admitir que tu primo es monísimo.

-Haha.

Terminamos riendo, como siempre lo hacíamos desde que éramos peques.

Cris volvió y terminamos hablando otra vez, sobre el teatro, para ser exactos. Linda había participado en algunos –varios conmigo- y una de ellas era Sueño de una Noche de Verano, la obra que nosotras interpretaríamos. Nos estuvo hablando de las cosas cool y las que eran no cool, y así se nos pasó el tiempo. Luego se nos unió Dave y yo añoré los tiempos que pensaba que era el tío más bueno del mundo, aunque eso ya no me era tan importante.

No vi a mi madre otra vez hasta la hora de las despedidas, parecía bastante sola, aunque había estado hablando con Jon.

-Mamá, volveré a casa en las vacaciones –le dije mientras la abrazaba. La verdad era que, aunque la odiaba por lo que me había dicho, era especialmente porque mi madre era una niña mentalmente. Y sabía que a ella le importaba.

-Tienes unos gustos muy raros, hija –me dijo en susurros, pero no me contradijo.

Se fue junto a Jon y a Eloise, quien me sonrió amablemente pero que también le miraba a Dave de reojo.

Luego me despedí de Linda.

-Te echaré de menos, chica mala –le dije a ella mientras la abrazaba fuerte- Y sabes que te estoy apretujando la camiseta y el peinado.

-I’ll miss you too, baby – me dijo, ignorando mi advertencia. Luego se separó y me guiñó un ojo, lo que quería decir que no me preocupara por nada- Y, por cierto, felicidades –añadió en un susurro. Sí, era verdad. Cumplía los 17 dentro en tres días.

-Espero que nos volvamos a vernos, Cris –dijo abrazando a Cris luego.

Cuando se fue, después de dirigirme una última mirada y le pedí a Cris que me esperase arriba, llegó la hora de hablar con Dave,

-Dave…

-Lo sé, Al –me interrumpió un tanto triste- Vas a cortar conmigo. No te preocupes, lo veía venir. Además, seguro que ya has encontrado a otro cierto chico guapo.

Sabía a quien se refería pero no le dije que en realidad no creía que pasaba nada, solo empeoraría la situación.

-¿Entonces te parece bien? La verdad es que no me parece que esté siendo yo misma, supongo que el internado me está cambiando.

-Creo que bastante –dijo triste y supe que para él el cambio no era algo bueno.

-¿Te llevas bien con Eloise? –dije sonriendo tímidamente, intentando hablar positivamente.

Él sonrió.

-Es una buena chica, sí, pero no es tú.

Yo me mordí el labio inferior.

-Te gustará más cuando la conozcas mejor –dije al final-. Eh, pero espero que sigas planeando tus escapadas nocturnas en Londres, y que compartas tus aventurillas conmigo.

-Claro –dijo sonriendo un poco más mientras y yo le abrazaba- Ojala no hubieses tenido que venir aquí. Las cosas habrían seguido tal y como estaban.

-Ojala –murmuré, aunque sabía que el internado había sacado fuera una parte de mí que se encontraba en muy hondo de mi corazón y que producía fuertes emociones, y que aunque no me gustaran las pesadillas, ni los uniformes, ni a los profesores; no podría cambiar, porque este era mi verdadero yo.





Estaba a oscuras otra vez. Y tenía miedo. Siempre había sido así, aunque las pesadillas no venían cada noche. Le tenía miedo a la noche, a la oscuridad. Tenía miedo a dormirme y volver a entrar en aquellos sueñas donde sabía que no podría salirme hasta que contemplara la muerte de mis seres queridos. Y ahora era peor, ya que Tristan prácticamente había empezado a ignorarme.

Aún así suspiré lentamente. Expirar, respirar, expirar, respirar…

-Buenas noches –me dijo Cris, aunque ya hacía tiempo que habíamos quitado la luz. Seguramente ella tampoco podía dormir. Había empezado a considerar si ella también tenía este tipo de pesadillas, pero no le había preguntado. Ella no lo hacía y yo no era quien para interrogarla.

De repente todo estaba a oscuras. Estaba soñando, esperaba ver aquella carretera otra vez, el coche… pero no aparecieron. En vez de eso, me encontré a mí misma en una pradera con Linda. Era un día soleado y las tierras verdes que nos rodeaban eran encantadores, y había un montón de chicos bañándose en el agua, conocidos del internado…



La alarma resonó en mis oídos y, desde hace mucho tiempo, no tuve ganas de despertarme. No había tenido pesadillas, había tenido un sueño, un sueño maravilloso… era increíble. Cris también pareció despertarse de un buen humor y nos bajamos a desayunar. Yo desayuné el desayuno ingles, pero vegetariano: dos huevos fritos con “baked beans” y tomates –la verdad es que se tomaba el bacon, pero como no comía carne…-, y comí genial por una vez.

Después nos fuimos a nuestra primera clase –Lengua, como todos los lunes a primera hora. Nos empezó a decir que tendríamos un examen en la semana próxima, y que entraría todo el temario que hemos dado. Yo hice una mueca pero decidí centrar mi atención en la clase. Había decidido que, si había convencido a mi madre que me quedara aquí, tendría que sacar una nota aceptable.

Las clases siguientes pasaron igual. Algunos nos dieron alguna otra fecha de algún otro examen, pero nada nuevo –aunque la Señora Bruja nos dio mucha teoría. A la hora de comer, Cris y yo nos sentamos en la mesa de siempre, después de coger nuestros platos –aunque yo no tenía mucha hambre después de mi desayuno. Un poco más tarde entró Mayra con Kyle y ambos se sentaron con nosotros. Vi que Kyle tenía bendas en los brazos y me preocupé. Le pregunté a Kyle si se encontraba bien y, aunque él me aseguró que sí, vi que Mayra le miraba preocupada. No le pregunté lo que había ocurrido, porque si habría querido decirnos, lo habría hecho ya.

Empecé a hablar con Cris.

-¿Crees que el examen de Lengua será difícil?

Ella se rió.

-No lo sé, la verdad es que siempre se puede copiar, entonces no hay necesidad de ver sus dificultades.

Yo también me reí, aunque no estaba segura si usaría aquel método esta vez, aunque claro, si no había otro remedio… Vi de reojo que Mayra hablaba con Kyle en voz baja y algo me dijo que no debía interrumpirles.

-¿Algo nuevo sobre Tristan? –me preguntó Cris. Sabía que ella quería que se resolviese el problema entre nosotros pero no sabía qué hacer para remediarlo.

-¿Algo nuevo sobre Matt? –le contraataqué y vi satisfecha como se enrojecía. No me había contado mucho al respecto pero por no querer entrometerme demasiado, la había dejado en paz hasta ahora. Éramos unas ligonas increíbles, pensé irónicamente. La verdad era que Matt era un buen chico, y a veces hasta Cris me daba envidia. Pero no era para tanto, simplemente porque a ella parecía irle bien y a mí, no.


Última edición por KopaSara el Miér Jul 14, 2010 8:54 pm, editado 1 vez
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 8:23 pm

Sigo...



Después de comer, tuvimos Biología. A veces hacíamos Física también, pero nos habíamos especificado más en la Química en este mes.

Empezamos con un experimento simple y a mí me pusieron con Samantha. Era una chica maja, pero parecía bastante decaída en estos momentos. A veces miraba de reojo a donde estaba Mayra con una mirada dura, y tuve que hablarle un par de veces antes de que centrara la atención en la clase.

-¿Empezamos? –le pregunté.

-Claro –me respondió volviéndose hacia el presente.

Al final hablamos bastante, no había hablado mucho con ella en este mes y ella me contó sobre sus pinturas y me dijo que si quisiera podría enseñarme un poco a pintar, ya que yo siempre había deseado poder ser creadora. A medio experimento, me fijé que nos faltaba una planta.

Le pedí a la profesora pero ella me dijo que había algunos en el invernadero del sótano, y que tendría que irme a buscarlos.

Salí de la clase y me fui hacia las escaleras que se dirigían al sótano. Estaban bastante cerca y no me costó mucho llegar. Bajé las escaleras y me entré en el sótano. Estaba muy oscuro, pero porque no podía ver donde estaba la tecla para encender la luz, me fui directa al invernadero, porque había estado aquí antes y podía oler a las hierbas.

La planta… sí. Tenía pequeñas flores blancas y muy útiles para la medicina. Se le llamaba las Flores de Bach. Podía diferenciarlo por su color brillante blanco de todas las otras plantas. Acerqué mi mano hacia la flor y una brisa fría me inundó. Serán imaginaciones mías, porque aquí no podía haber tanto frío.

Pero cuando rodeé mi mano por la raíz de la planta, la brisa fría se volvió aún más fría, hasta helarse. La flor empezó a oscurecerse. Pero… eso no era posible… Era como si la oscuridad lo estuviese comiéndolo, la sombra había empezado por los pétalos y las hojas y llegaban hasta la raíz… La Sombra. El miedo me hizo estremecer. Empecé a sentir pánico e intenté quitar la mano de la planta, que estaba volviendo más y más negra. Entonces, aquella mancha negra empezó a subirme por la mano, por el hombro… No pude ver nada que no fuese aquella mancha. Chillé. Y una vez hecho eso, no pude parar. Cualquiera pensaría que el chillido era de una chica loca que había visto un bicho y no socorrerían a mi ayuda. Al final, era alguien tan insignificante… Empecé a pensar que no merecía la pena vivir…

Noté que me caía entre las plantas y recuerdo que pensaba que debía salvarlas a ellas, pero la oscuridad era insoportable, y la sombra… la sombra de siempre… Pensé en Tristan… él me odiaba… oh, quería morir ya…

Grité otra vez. Pero esta vez no fue de dolor, sino de alivio. Aunque mis ojos estaban dolidos, porque una luz insoportable me enfocaba la cara. Aún así alguien me había quitado la oscuridad de encima… y estaba viva.

-¡Alysson!
Lentamente, logré abrir los ojos. Estaba en el medio del invernadero y noté que estaba encima de todas las plantas que usábamos para los experimentos. Genial, acabo de fastidiar la Biología. Cuando logré ver, solté un grito ahogado. Una chica estaba en frente a mí, mirándome por arriba. Rubia natural, ojos café almendra… Sam. Empecé a recordarlo todo mientras hacía esfuerzos para sentarme. Sí… había estado en la sala de Química haciendo un experimento con Sam y me había bajado a coger las Flores de Bach, y la oscuridad… Miré rápidamente a mis manos y me quedé quieta asimilando lo que veía. La sangre fluía por mis brazos, empezando por las palmas de las manos. Las palmas eran lo que estaban peor, estaban hinchados y creía ver sombras oscuras en ellas, aunque cuando la luz de Sam los enfoco parecieron desaparecer.


-Dios… -murmuraba Sam y la contemplé, estaba mirando a mis heridas con incredulidad, como si no pudiera dar crédito a lo que veía, con una mano en la boca- ¿Qué ha pasado?

Yo seguí sentada durante un par de segundos más, pero luego me levanté rápidamente. No le contesté durante un tiempo, miraba al invernadero. Ahora podía verlo con claridad, aunque la luz no estuviese encendida y lo único que deslumbrase fuese la linterna de Sam. Aunque ahora la linterna estaba chamuscada, estaba tan negra… Había un poco de sangre derramada en las plantas también, y sacudí la cabeza.

-No lo sé… -susurré- Debí de haberme tropezado y caerme a las hierbas. Alguien pudo haber dejado alguna sierra por ahí… Sí, eso es lo que ha ocurrido, alguien debió de haber dejado una sierra para cortar las hierbas –repetí a mí misma esas palabras varias veces, distraída, para convencerme de que era eso lo que había ocurrido en la realidad, porque la otra posibilidad era demasiado terrible y poco creíble para contárselo a nadie.

-Aún así nos vamos a la enfermería –dijo Sam más segura ahora.

Me ayudó a salir del invernadero y luego del sótano y nos dirigimos a la enfermería. Gracias a Dios, las clases aún no habían concluido y no había mucha gente por los pasillos. Sam me dejó su chaqueta para hacer desangrar las heridas un poco, pero no pareció ayudar mucho.

-¿Cómo me encontraste? –le pregunté mientras entrábamos en la enfermería.

Ella tragó saliva antes de contestar.

-Había otros estudiantes que necesitan la flor también y después de esperar durante un tiempo, le pedí a la profesora que me dejase ir en tu busca. La verdad es que el sótano no me ha gustado nunca, he tenido algunas experiencias allí y… -sacudió la cabeza para aclararse- La cosa es que estaba muy oscuro y oí tu grito y supe que necesitabas ayuda. Pero estabas allí tumbada con un montón de sangre… Menos mal que la sierra no te cortó por detrás. Aún así, cuando te enfoqué la luz pareció que mejorabas, aunque por alguna razón que desconozco, la linterna se puso todo negra y se… chamuscó.

-Gracias, Sam –le dije agradecida, la verdad es que no sabía lo que habría pasado si ella no se hubiese aparecido. Y, además, me pareció que no merecía la pena seguir hablando sobre ello y no quería ni saber lo que le habría pasado si hubiese sido Sam la que me hubiese tocado en vez de la linterna.

La enfermera se asustó al vernos a ambos –debíamos de tener unas caras de zombie, porque nos dijo que teníamos un mal, pero mal, aspecto.

La enfermera estaba preocupada, pero me vendó las manos. Al parecer, no había muchas heridas en los brazos, sólo sangre de las muñecas.

-Querida –me dijo la enfermera entrecortadamente-, ten mucho cuidado. La siguiente vez no te vayas al sótano sola y enciende la luz.

Yo asentí y Sam y yo salimos de la enfermería, pero me pareció oír una última cosa.

-Espero que no haya más heridos hoy…

Sam y yo nos miramos, y creo que la misma idea se nos pasó por la cabeza: no había sido la única herida hoy… aunque todo podía haber sido una pura casualidad después de todo…



Al final, Sam se fue al resto de las clases y me dijo que estaría pintando en los jardines después de las clases, por si necesitaba ayuda. Pero yo le dije que estaría bien, y ya que solo nos quedaba la última hora con la profesora Spinett, tuve permiso para volver a mi cuarto.

Estuve leyendo la obra de Sueño de una Noche de Verano al principio y luego decidí probar el piano de Cris. Me había enseñado a tocar un poco y me hacía ilusión, empecé por una obra simple de Beethoven pero luego cambié a Love Story, una de mis canciones más preferidas para el piano. Aún así, no pude tocar muy bien porque las manos me dolían, pero pensé que quizá lo mejor era fingir que no había pasado nada.

Pronto llegó Cris y me miró preocupada, pero yo seguí tocando el piano y así ambos seguimos tocando juntas, ella haciendo los acordes y yo la melodía –ya que era más fácil para mí.

Nos bajamos a cenar a las ocho y tuve la noticia que Kyle había terminado en la enfermería otra vez y me pregunté la razón. No vi ni a Mayra ni a Sam entonces, pero luego vinieron, sumamente preocupados, aunque sin muchas ganas de hablar. Sam se fue a sentar con sus amigos después de saludarme y Mayra se quedó con nosotras.

Antes de irme al dormitorio, me fui sola a los jardines y allí me encontré con Tristan.

-Te preguntaría lo que te ha pasado –empezó sin mirarme-, pero supongo que no me responderías.

Yo le miré cansada.

-Mira, he tenido un mal día, ¿vale? ¿No puedes dejar de ser frío por una vez?

Él me miró de arriba abajo entonces, serio.

-Déjalo.

-¡Espera! –le dije agarrándole del brazo pero él se escapó y se fue. Otra vez.

Suspiré irritada y me dirigí a mi dormitorio. Justo enfrente de mi dormitorio, encontré a la última persona que quería ver ahora. Caitlyn.

-¿Me dejas pasar? –estaba enfadándome ya y esta chica me ponía de los nervios.

-No debes tratarle así –me susurró seria. Ya no estaba tan asustada como estaba siempre que se topaba conmigo, parecía enfadada también.

-¿A quién?

-A Tristan.

Le miré alzando una ceja. Ahora no iba a tener una lucha de celos, por Dios.

-No es de tu incumbencia y, además, ¿qué te importa?

Ella no respondió, pero entonces contempló mis manos y pareció más asustada que nunca.

-Has sido maldita por el demonio.

Yo la miré sorprendida. Si se atrevía a burlarse de mí...

Un grito.

Estaba a punto de echarme hacia Caitlyn cuando lo oí. Venía desde el dormitorio y Caitlyn y yo miramos hacia ella.

Ella pareció asustarse entonces y yo también me asusté, pero luego recordé que dentro no había nadie que no fuese… Cris.

Abrí la puerta con fuerza y entré para ver lo que ocurría.

Y no vi nada. Me quedé ahí un rato más confusa hasta que oí de nuevo el grito.

Corrí hacia el baño y supe lo que ocurría.

La puerta de la ducha estaba cerrada pero podía vislumbrar la silueta de Cris por dentro. Parecía haber estado duchándose, pero ahora el agua no salía.

-¡Cris! ¡Sal de ahí! –grité, intentando abrir la puerta, pero no surgió efecto.

-¡Alysson! ¡Ayúdame! –parecía más un sollozo y yo intenté forzar la puerta con más fuerza pero me dolieron las manos y tuve que parar.

-¡Cris, intenta abrirlo por dentro! ¡Mientras tanto me iré a socorrer ayuda!

Empecé a abrir la puerta otra vez pero supe que lo hacía en vano y tuve que dar la vuelta para irme a pedir ayuda a alguien. A cualquiera. Pero sabía que lo que estaba atormentando a Cris no tardaría en hacer algo… grave.

Entonces noté la presencia de Caitlyn a mi lado, que pareció que se había entrado en la habitación sin permiso y la que seguía mirando a la puerta de la ducha con miedo reflejado en los ojos.

-¿Qué haces? ¡Si quieres ayudar, vete! –le grité, estaba poniendome histérica.

-Agua –dijo ella en un susurro, como si fuese la única palabra que importara.

-¿Qué…?

Pero ella ya se había salido de la puerta y cuando pensé que se había ido, volvió con un cubo enorme lleno de agua. Parecía un poco agitada pero comprendí lo que quería hacer y aunque pensaba que no tenía sentido, le ayudé levantarlo lo bastante como para poder tirarlo. Así, lo tiramos todo por el hueco de arriba de la puerta y oí cómo el agua caía encima de Cris.

No ha funcionado, no ha funcionado…

Pero entonces la puerta se abrió y salió Cris. Bueno, prácticamente se cayó, y Caitlyn y yo logramos incorporarla. Vi una mancha negra en su hombro y ahogué un grito. Caitlyn pareció estar en shock y pensé que tendría que agarrarla también a ella, pero cuando hablo pareció bastante bien.

-Quítale.

No vacilé, aunque la verdad era que no sabía que hacer. Me pareció que era la misma cosa que me había pasado a mí y busqué una linterna, pero me parecía que no surgiría efecto y así, cogí una toalla húmeda y volví al baño. Cris parecía estar mejor que antes, porque la mancha no se había movido del sitio, pero estaba más pálida que un vampiro y Caitlyn parecía bastante igual.

Le puse la toalla y algo raro pasó. Fue como si aquella mancha fuese succionado por la toalla, porque empezó a desaparecer y en cambio, la toalla empezó a mancharse. Noté que mis manos empezaban a enfriarse pero tuve sumo cuidado en no tocar aquella mancha.

Al final, Cris pareció relajarse, y la llevamos hasta su cama. Yo me senté también, cansada, sin creer lo que había pasado. También noté que Caitlyn seguía levantada, sin saber que hacer, como una estatua.

Tragué saliva antes de atreverme a decir.

-Gracias, Caitlyn.

Ella pareció sorprendida porque abrió los ojos en par en par, pero pareció relajarse un poco. Era la primera vez que no la veía asustada, al menos no de mí.

-Recuerda lo que te dije –dijo y salió de la habitación sin hacer ruido.

Yo recordé que me había amenazado, prácticamente, para que no tratara mal a Tristan, pero eso ya no me molestó. Aunque desde que la vi por primera vez me parecía una chica extraña y molesta, tenía que admitir que ella me había ayudado hoy. Y mucho.





Al día siguiente odié al despertador. Creo que tanto como Cris. Ella pareció estar mejor, porque asistió a las clases. No le pregunté lo que había ocurrido ayer, porque ninguna quería recordarlo. Pero sí saludó a Caitlyn cuando la vimos por la mañana, la quien nos dirigió una mirada asustada y siguió su camino. Estamos como siempre, entonces, pensé suspirando. La chica no cambiaría nunca, no importa lo que hubiéramos hecho.

Las clases no estuvieron tan mal como pensé que estarían, y cuando nos íbamos al comedor a comer, vi a un grupo de chicas mirando a un cartel que había en una esquina.

Cuando me acerqué, vi que se trataba de la lista de personajes de la obra Sueño de una Noche de Verano y me entusiasmé.

-¡Soy Hipólita! No está mal –dijo Cris alegre y yo sonreí mientras bajaba la mirada por la lista. Cuando llegué a mi nombre y miré el personaje que me había tocado, solté una maldición por lo bajo. Demetrio. No era porque no me gustaba el personaje, pero…

-¡Soy un chico! –grité y algunos me miraron.

-Alys, no te preocupes –me tranquilizó Cris- seguro que Tristan tendrá sus razones y podrá cambiártelo si le pides.

Pero yo lo dudaba. Tristan había estado enfadado durante todo este tiempo y la verdad era que esto me parecía una forma ridícula de vengarse… Pero suspiré y seguí hacia el comedor. Podría haber sido peor.

Allí nos sentamos y vi a Kyle. Pude ver que estaba mejor, eso quería decir que ya estaba en condiciones de venir a las clases. Mayra nos había dicho por la mañana que había salido de la enfermería, pero no sabía si vendría o no hoy.

Cuando ya terminamos de comer, me acerqué hacia él con una sonrisa.

-Hola ¿Qué tal estas? –le pregunté-. Por cierto, ya han salido las listas de los personajes.

Pensé que haría bien en decírselo y esperé que él tuviera un personaje mejor que el mío.

-Oh, de acuerdo. Nos vemos esta tarde en el teatro ¿no? Por cierto, ¿quién te ha tocado?

-¡Demetrio! –grité desesperada, tenía tantas ganas de quejarme-. No puedo creer que me haya encasquetado el personaje de Demetrio…

-¿Y qué tiene de malo? –dijo él con el ceño fruncido.

-¡Que es un chico, Kyle! –si eso fuese el único problema…

-Bueno, no pasa nada. Es teatro, tienes que atenerte al plan –me guiñó un ojo y se marchó a la siguiente clase.

Yo también seguí hacia mis clases, aún bastante cabreada. Pero era verdad que era el teatro y que me vendría bien actuar algo difícil. “Serías una buena Desdémona. Con genio”. Me había dicho Tristan en el día en el que nos conocimos. Aunque Demetrio era un personaje muy distinto –y chico-, era verdad que ambos personajes eran difíciles para actuar y era posible que esa fuera la razón por la que Tristan me hubiera puesto a Demetrio.

Además, aún tenía heridas en las palmas y eso sólo me cabreaba aún más.

Cuando terminaron las clases y nos llegamos a la sala de teatro en el último piso, miré hacia mí alrededor para encontrar a Tristan.

Estaba en el centro de la sala y, sin mirarme si quiera, empezó la clase.

-Hola, chicos –nos saludó- ¿Listos para comenzar? O, ¿tenéis alguna reclamación?

Este era mi única oportunidad para que me hiciera caso y necesitaba una respuesta razonable. Levanté la mano.

-¿Por qué soy Demetrio?

-Por que así lo he decidido yo –sentenció él serio, pero lo había hecho tan secamente y con tanta frialdad, que hizo que me enfadara aún más.

Él, ignorándome, nos entregó los diálogos, pero yo a penas lo miré. Pero entonces Cris me tocó el codo en señal de advertencia y lo leí. Estaba enamorado –no, era el pretendiente de Hermia- y supuestamente Helena estaba enamorada de Demetrio, quiero decir, de mí. Alcé la cabeza con ganas de reírme tontamente, pero luego pensé que Mayra y Sam no me harían pasar una mala jugada, después de todo. También, Kyle hacía de Lisandro, el quien estaba enamorado de Hermia… Vaya lío.

Vi, un poco más allá, a Tristan, que hablaba con… Caitlyn.

Cuando terminó la clase me quedé por la sala, mientras todas las demás salían, y cuando sólo nos encontrábamos Tristan y yo, solté lo que quería decir.

-¿Por qué me haces esto?

-Porque tú misma dijiste que te gustaban los desafíos –respondió él secamente- Ahora vete.

-No. Quiero saber lo que pasa aquí, Tristan. Me has estado tratando como si fuese basura, creí que éramos amigos.

Lo último dije con cierta amargura.

-Supongo que lo éramos –dijo él-, pero al parecer tú tienes otras cosas en el que pensar. Cosas en el que yo no puedo participar.

Le miré con incredulidad.

-No me vas a decir que estás celoso ¿no? Porque Dave y yo no somos… ya sabes. Además, Linda dice…

-No es eso, Alysson –me interrumpió con dureza- No es cuestión de tus romances ni nada, ni tiene relación con lo que paso aquella noche, hasta eso debería de estar olvidado ya.

El alma se me cayó a los pies, aunque debí de haberlo pensado que era eso. Sabía a qué noche se refería y me dolía que dijese eso, aunque pensando mejor, no sería de extrañar que la única razón de lo que hizo fue porque necesitaba consuelo. Él seguía hablando.

-… pero quiero que seas capaz de ser honesta, Alysson –seguía-, siempre has sido… alguien que hace creer a las personas que todo en sus vidas es perfecta, pero no lo eres, Aly, nadie es perfecto. Has estado teniendo pesadillas, pesadillas que te han dado miedo, y que yo les he empezado a temer incluso más que tú les temes, porque no sé lo que ocurre. Quiero ayudarte y no me dejas, y me odio a mí mismo por eso, porque necesitas ayuda.

-Tristan… –dije negando con la cabeza- No puedo decírtelo.

-¡Sí que puedes, maldita sea! –parecía realmente enfadado- No le dices nada a tu madre y además dices que quieres quedarte en este maldito internado, cuando puedes dejar todo atrás para volver a ocupar tu lugar. Y además, ayer apareciste herida y no me importa que haya sido un rasguño pequeño o una herida grave, pero tienes que contarle a alguien lo que te ocurre.

-Ya lo hago.

Eso le calmó poco a poco. Vi que le dolía que ese alguien no fuese él, pero no podía decírselo todavía. Me daba demasiado miedo. Sin esperar más, salí de la sala, dejándole ahí, mientras me contemplaba cómo me iba.



Ahora estaba otra vez en la cama, cansada. Mañana sería un día duro y no sabía si era bueno o malo. Con todo lo que se me había ocurrido en estos días, no había tenido tiempo de comentarlo con nadie, pero Cris lo habría sabido tarde o temprano. Era extraño que tuviese algo normal en el que preocuparme.

Mañana sería mi decimoséptimo cumpleaños y no sabía cómo podría llevar un día de fiestas en estos momentos de líos.

Aún así, también pensaba sobre la Sombra, la Sombra que parecía estar acercándose poco a poco hacia nosotros.

Apagué la luz y rogué a cualquiera que estuviese en el Cielo que me protegiera del Mal que parecía acecharme.


Última edición por KopaSara el Miér Jul 14, 2010 8:51 pm, editado 1 vez
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Mar Jul 13, 2010 8:25 pm

No os quejais, que es larguito. Pero Ain, si quieres me voy a tu casa y inentamos recuperarlo juntas, ¿oks? Que soy buena con las ordenatas...
Como decía, si tengo algo mal o si he entrometido a alguien, decidme, que puedo editarlo xd .
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ScarlettJustice
Duende



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 8:52 am

waaaa me encanto Sara!!! enseriooo!!!! :O :O Very Happy Very Happy Very Happy :O :O
lo AME!!!!!!!!! WWWOOOOOOWWW,, escribiisste DEMASIADOO Very Happy Very Happy

buenoo.. falsa alarma. Me voy el sabado y regreso como en una semana XD asi queee... si me toca uno de esos dias no voy a estar, pero lo unico bueno es queee.... ya tengoo muuucho del cap Very Happy Very Happy
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Serena
Vampiro



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 5:29 pm

KopaSara me ha encantado. Está genial. Me cae bien Aly ^^. Auqnue me tiene intrigada todo el asunto de Trista y Caitlyn, que por cierto de esta último tenemos que hablar tu y to en privado...
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 6:49 pm

¡Ohhhhh! ha merecido la pena esperar

Más adelante te lo comentaré con más profundidad, ahora estoy por un i-phone y escribir es una mierda xD
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 7:52 pm

Jaja, gracias por los comments xDD

Scarlett: ya creo que escribí demasiado... pero me alegra que te haya gustado y que no te haya aburrido xd, osea que te vas en sabado... vale, es mejor saberlo antes.

Serena Mustaine: jaja, sí, tendremos que hablar sobre Cait... la verdad es que hasta cuando leo lo que escribo me parece una chica rara... en fin... ya hablaremos.

LennyBane: Ain, subirá pronto, osea que creo que sí ha merecido la pena esperar xd, ¿tienes un iphone? wow, les estuve pidiendo a mis padres durante una eternidad pero cuando dijeron que sí, vieron que costaba demasiado y se rajaron... ahora quiere comprar uno mi padre, es una hipocrita...Pero luego comenta, plis!

Ain dijo que le falta poco para terminar de pasar... ahora ha rezar para que no lo pierda otra vez....
AIN, QUE PUEDES! SUBE!
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 8:00 pm

Buf!!! me encantó!!!! Por cierto un gracias con una enorme sonrisa de partte de futuro maridop(Antoine) por lo de monisimo XD.
Solo una cosa: no se supone q Kyle esta en segundo? Porq la primera ves el tenia ingle y vosotros ñlenguia... adema me dijiste q estabamos el la misma calse tu misma...
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 8:03 pm

Sí, sí, iba a editarlo ahora. Lo siento, es que se me olvidó, por eso lo puse. Y dale gracias a Linda, tía, que yo no le llamo monísimo (jaja), pero lo es, en parte xd.

Otra cosa importante. MartaAngel acaba de enviarme un MP desde un cibercafé, diciéndome que está fuera y que no podrá conectarse. No me dijo cuando volvía, pero me dejó la parte que escribió,que no es mucho. Entonces, digo que le pasemos el turno. Osea que puede subir Lum, o Leyre o Rhiw, claro.
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 8:07 pm

Dice q no le importa quien haya dicho q lo es... y q tambien Linda ews eso... linda... pero q... me acaba de decir q me calle XD.
Enviale un MP q diga q me apunte en el club de las locas XD.
Otra cosa super importante hago unas modificaciones y SUBIRE.
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Miér Jul 14, 2010 8:17 pm

jaja, vale. Pero sabes que Linda habla francés? Y Antoine también, osea que no se libra... pero ya tiene otros chicos en Londres... que pena....
Ain, es que no entiendes que Marta esta fuera, sin internet, y que me ha enviado el mensaje de un cibercafe (como lo hice yo en el viernes pasado?)? Ayyy, no necesitamos ponerte en el club de lokas, ya sabemos de sobra que lo eres, aunque no más que yo.
SUBE!
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MensajeTema: Re: Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!   Hoy a las 6:59 pm

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Contra las Sombras, ¡cuarta ronda!
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