Cazadores De Sombras

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 El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)

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Alais
Nefilim



MensajeTema: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 12:42 am

Bueno he aquí mi primer fic. Es un Magnus-Alec, así que el que no quiera leerlo que no lo haga. Aunque en el titulo digo que es +18 en realidad no lo será hasta el capitulo cinco.
No me recrimineis mucho las faltas, trato de hacer las menos posibles...
Espero que os guste
El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras



Capítulo 1: Sorpresas
(Del capitulo 1 al 4 los contará Alec en tercera persona)






El Gard estaba atestado de nefilims y subterráneos por igual. Poco a poco, reparó Alec, en que la mayoría de los cazadores de sombras ya habían elegido al que sería su compañero en la inminente batalla.

El aún no.

No tenia duda alguna de que subterráneo quería que peleara a su lado; pero por más que le buscara, no podía encontrar a Magnus por ninguna parte.

¿Se podía saber donde se había metido ese dichoso brujo? Magnus no era precisamente discreto, solía llamar la atención, es más, adoraba llamar la atención.

No podía sacarse la brillante y rasgada mirada del brujo de su cabeza, al igual que el sonido de su risa o algún que otro de sus comentarios, que ahora estaban grabados a fuego en su mente.

Ya no pensaba en Jace; bueno, ya no pensaba en el de esa manera; ahora era el Gran Brujo de Brooklyn el que se había adueñado de su corazón y su mente, y su recuerdo se había instalado ha vivir allí. Le costaba un enorme esfuerzo no pensar en Magnus todo el tiempo, y le costaba todavía más disimular las ganas de lanzarse sobre él cuando estaban sus padres delante.

Quería a Magnus, eso era algo que él había aceptado. Pero le aterraba la idea de la cara que pondrían sus padres cuando se lo presentara como algo más que un amigo…

Pero tarde o temprano reuniría el valor suficiente, se dijo así mismo. Después de salvarle la vida a Magnus de aquellos demonios en la plaza le había prometido que le presentaría a sus padres.

Y Alec Lightwood cumplía sus promesas.

−Alec, ¿has oído eso? −la voz de su hermana sonaba en la lejanía− ¡Clary y Jace no son hermanos!

−Genial Izzy −dijo tratando de volver a la realidad−, me alegro mucho por vosotros Clary. ¿Habéis visto a Magnus?

−No… −comenzó Clary, pero no terminó la frase porque Alec ya se alejaba en busca de su mago.



Alec se abría paso entre el gentío tratando de localizar una figura más alta de lo normal. Empezaba ya a pensar incluso que Magnus podría estar evitándolo.

Entonces lo vió.

El corazón le dio un vuelco, para recordarle que seguía ahí. Sintió una punzada en el estomago demasiado familiar, cada vez que lo veía se le hacían un nudo las tripas.

Estaba de pie entre la gente, con un largo abrigo negro propio de un cazador de sombras y vestido con una ropa que podría rozar el termino “casi normal”. Estaba jugueteando con una de sus mechas, que era de un color entre fucsia y morado.

Fue hacía él sintiendo aquella sensación de extraña emoción en la que se sumía siempre que estaba cerca suya.

−Magnus −lo llamó.

Magnus se volvió y clavó en el sus ojos verdes rasgados.

Al fijar sus ojos azules en los del brujo estos quedaron prendados de su mirada y sintió el impulso de lanzarse a sus labios, de besarlo, de rodearle el cuello con los brazos y hundir sus dedos en sus cabellos multicolores.

Contrólate.

−Alexander −dijo Magnus haciendo vibrar cada letra de su nombre en sus apetecibles labios−, ¿querías algo?

−No me llames así Magnus −y contuvo las ganas de apartar un mechón de pelo que le caía en el rostro−, y sabes que es lo que quiero.

El Gran Brujo de Brooklyn esbozó una socarrona y picaresca sonrisa y Alec percibió con horror que era probable que soltara alguna barbaridad. Así fue.

−Alec, cielo −dijo sonriendo−, creo que no te has dado cuenta, pero estamos a punto de partir a luchar contra Valentine, y por muchas ganas que yo también tenga, creo que ambos deberíamos aceptar que no es el mejor momento ni el mejor lugar para echar un pol…

−Magnus. Para −dijo cortando al mago en el momento oportuno, aún así no pudo dejar de ser consciente de que sus mejillas debían de lucir un rojo escarlata−. Quiero que seas mi compañero en la batalla. Si tú quieres, claro.

−Nada podría apetecerme más, excepto claro esta, que me presentes a… −pero ante la fulminante mirada que se aseguró de lanzarle este se calló, dejando la frase inconclusa y tendiéndole su mano para que dibujara la runa.

Alec tomó la mano de Magnus entre las suyas, sintiendo como una leve corriente eléctrica cuando sus manos entraron en contacto con las del mago. Sacando su estela comenzó a dibujar las líneas de la runa.

−Magnus… −comenzó Alec− ¿Puedo preguntarte una cosa?

−Supongo −le contestó él−, pero espero que sepas que es de muy mala educación preguntar la edad a alguien con mis años.

El joven cazador no pudo evitar soltar una carcajada ante el comentario tan fuera de lugar de su compañero, pero armándose de valor le formuló la pregunta que le ardía en la boca.

−¿Siempre dices lo primero que se te ocurre? ¿Lo que sea que te pase por la cabeza en ese momento?

Una vez terminada de dibujar la runa en la mano del brujo la soltó con cierta reticencia y alzó la mirada para mirar a Magnus a los ojos.

−Alec, cree me, y ten presente esto: la mitad de las cosas que se me ocurren me las callo y no las digo por educación. −dijo con una esplendida sonrisa, pero pudo ver en sus ojos que lo decía en serio.

No pudo evitarlo.

Tal vez fuera la expresión de la cara del mago, la chispa divertida de sus ojos o que se moría por hacerlo; pero la cuestión es que sin saber como se encontró besando a Magnus.

Fue un beso apasionado, sin saber como se había dejado llevar y estaba rodeando con sus brazos el cuello del brujo, con sus dedos enredados en su pelo y presionando sus labios contra los suyos, como si no existiera nada más, como si en aquella sala no hubiera nadie más.

El oír las exclamaciones de la multitud pareció tirar de él hacía la realidad. Su cerebro debió de enviar en algún momento una orden a su cuerpo para que dejara de besar a Magnus, tratando de hacerle recordar donde estaban. Pero en lo único a lo que Alec prestaba atención eran los labios del mago, el cual, estaba en estado de shock debido al inesperado beso.

Habría dado lo que fuera por poder abrir los ojos para ver la expresión de sorpresa que debía de lucir el brujo en esos momentos, pero se vió demasiado ocupado disfrutando del beso cuando sintió que unas manos se entrelazaban en sus caderas y que los labios de Magnus dejaban de estar tan rígidos y le devolvían el beso.

Momentos después, y Alec tuvo que admitir que un poco a regañadientes, se separó del mago.

Fue entonces cuando percibió como si un velo se hubiera alzado y le revelara donde estaban en realidad. Aquello no era el loft del brujo, era el Gard, y en ese momento estaba a rebosar de miles de nefilims y subterráneos, y todos ellos, y aunque no pudiera verlos sabía que sus padres también estaban incluidos, estaban mirándolos con expresiones que iban desde la sorpresa hasta el horror.

Alec sintió el deseo de llamarlos de todo, empezando por homófobos y terminado por un repertorio de insultos que hasta ese momento desconocía poseer.

En lugar de eso desvió la mirada hacía otro lado y se encontró de lleno con unos ojos verdes que todavía estaban sorprendidos. No le extrañaba, él también. Era como si alguien hubiera dibujada la runa de la valentía por todo su cuerpo. El viejo Alec nunca habría echo algo así.

−Alec, cariño −la voz de Magnus trataba de sonar normal, pero la expresión de su rostro volvió a delatarlo−, una cosa es que te estuvieras muriendo de ganas de salir del armario, y otra bien distinta que me echaras a mí a patadas de él.

Alec sonrió, entre divertido y aliviado por que el brujo no se hubiera enfadado con él.

−Magnus, tu nunca has necesitado un armario.

−Tienes razón, en realidad necesito una docena, pero no es culpa mia tener tanta ropa.

−Supongo que es lo que tiene ser inmortal, ¿no? −le preguntó Alec−. Llega un momento en el que ya no creces más y la ropa deja de quedarte pequeña, sigues comprando ropa y te da pena tirar la vieja…

No terminó la frase debido a la sombra que cruzó el rostro de Magnus ante su comentario. De pronto su expresión se tornó pétrea y seria y fue como si una cortina envolviera los ojos del brujo, dejando a Alec sin saber que era lo que pareció asustarlo de lo que había dicho.

−Ven conmigo, ya −le dijo Magnus, sonando más como una imperiosa orden que como una amable petición. La expresión del mago era seria y distante mientras lo agarraba del brazo tirando de él hacía un lado de la sala y sin esperar su respuesta.

Alec no fue consciente de si la gente los miraba mientras cruzaban la sala hacía el refugio que ofrecían los pilares de los laterales, solo podía pensar en que era la sombra que se cernía en esos momentos sobre el rostro del brujo. ¿Qué era lo que podía haber preocupado y puesto tan nervioso a el Gran Brujo de Brooklyn?

Se detuvieron al llegar a los pilares, donde los ojos curiosos tendrían más difícil verlos y no podrían oírlos oídos indeseados.

−Escucha Alec, yo… −comenzó el mago atragantándose con las palabras.

¿Qué era lo que le había puesto tan nervioso?

−Espera, ¿no te habrás enfadado por lo de el beso? −preguntó él lleno de dudas.

−No Alec, cree me, no tiene nada que ver con eso. Es otra cosa −dijo brindándole una abatida sonrisa−. Y es probable que cuando te lo diga te enfades, puede que hasta odies lo que hice…

−Magnus Bane −le dijo Alec tomándolo de la mano mientras con la otra le acariciaba la mejilla− Te quiero. ¿Me oyes? Te quiero, y creo que si tenías alguna duda respecto a lo que sentía por ti, con el número que he montado esta ahora debe de haberse esfumado. Y no puedo imaginarme nada que hayas hecho que haga que te odie por ello, sea lo que sea no me enfadare, te lo prometo.

Magnus lo miró con una mirada llena de amor en la que Alec se sintió desaparecer, pero había algo más en sus ojos, miedo, indecisión.

−Veras Alec, yo… −comenzó otra vez el mago− yo… −suspiró buscando al parecer fuerzas para continuar y clavó sus ojos verdes en los ojos azules de Alec− El día veinte es mi cumpleaños, creo −dijo finalmente.

¡¿Qué?! ¿Se podía saber que tenía que ver eso con lo que tenía que decirle?

−¿Y eso que tiene que ver? Escucha si sobrevivimos a esta noche te prometo comprarte algo, organizarte una de esas fiestas que tanto adoras…

−Alec −lo cortó Magnus−. ¿Es que no lo entiendes? Hace ochocientos años que no celebro mi cumpleaños.

−¿A que te refieres con que… −comenzó Alec, pero se detuvo bruscamente al creer adivinar el porque. Fue como si de repente la temperatura de la habitación hubiera sufrido un brusco descenso. No podía ser. Mareado, lo único que pudo articular fue una palabra− Explícate…

−Yo…claro, veras… −¿Pero que era aquello? ¿Desde cuando Magnus, su Magnus, vacilaba al decir algo?− La verdad −dijo el mago con expresión abatida−, no sabría muy bien por donde empezar.

−¿Qué tal por el principio? −le sugirió el.

−Si, supongo que eso será lo mejor −dijo el brujo tratando de brindarle una sonrisa que murió en sus labios.

Alec no podía más, no soportaba ver así a Magnus, tan apagado, consternado, tan abatido. Tuvo una idea.

−Ven, vamos −dijo tomando de la mano al brujo y comenzando a caminar.

−¿Dónde?

−Fuera, te vendrá bien tomar un poco el aire.

−Eh…vale −le contestó el. La expresión de su cara no variaba, parecía hasta algo pálido.

De repente, Alec tomó otra decisión y se volvió para encontrarse con los confusos ojos verdes del mago.

−Pero antes de eso… −comenzó sin tener aparente intención de terminar la frase, dejándola que flotara inconclusa entre los dos.

Y inclinándose tan solo un poco, ya que su cara se encontraba a pocos centímetros de la de él lo besó. Fue un beso solo en los labios, suave pero seguro y contundente.

−Hazme el favor de cambiar esa cara. Odio verte así.


Última edición por Alais el Lun Ago 30, 2010 12:41 pm, editado 5 veces
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_90
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 1:48 am

Lo dicho... I it!

Me gusto esta:
Alais.Lightwood escribió:

−Magnus, tu nunca has necesitado un armario.

−Tienes razón, en realidad necesito una docena, pero no es culpa mia tener tanta ropa.

o está

Alais.Lightwood escribió:

−Magnus… −comenzó Alec− ¿Puedo preguntarte una cosa?

−Supongo −le contestó él−, pero espero que sepas que es de muy mala educación preguntar la edad a alguien con mis años.


me hace una gracia imaginarme a Magnus preocupado por la edad! xD
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Sarinda
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 12:21 pm

Jaja, a mí tambien me han echo reir esas frases, jaja. Me gusta tu idea también y tengo que avisarte que cuando me gusta una cosa no voy a ceder antes de lograr el completo gusto, osea.... resumido... sube más!
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 1:27 pm

Gracias...
He aquí el segundo capitulo
ESPERO QUE OS GUSTE

Capítulo 2: El secreto




Segundos después salieron del edificio y fueron recibidos por una suave y refrescante brisa. Alec, que seguía sin soltar la mano de Magnus lo condujo bajando las escaleras hacía el jardín de entrada que había a los dos lados del edificio. Cruzaron juntos la fresca y húmeda hierba de un color verde esmeralda que tapizaba el suelo y se sentaron al abrigo de un árbol, lo suficientemente cerca de la puerta para no perderla de vista y lo bastante lejos para que nadie los oyera y pudieran tener un poco de intimidad.

−He de admitir, que nunca te imaginé capaz de algo así −comenzó el mago sentándose a los pies del árbol−. De, ya sabes…

−¿De demostrar públicamente cuanto quiero a la persona de la que estoy enamorado?

−En realidad no, −dijo Magnus riendo− sino de pillarme completamente por sorpresa. No te vi venir.

−Magnus… −dijo Alec, que se había sentado a su lado.

−¿Qué ocurre?

−No cambies de tema por favor, y cuéntamelo todo, dime que es lo que te afectó tanto que dijera y que cosa has hecho que te da tanto miedo que averigüe.

−¿Sabes qué? De acuerdo −dijo el mago− Además, creo que deberías saberlo, puesto que parte de la culpa de que haya ocurrido esto es tuya −añadió finalmente.

Alec alzó las cejas, sorprendido y preguntándose que podía tener que ver él con ese asunto, pero no dijo nada, y entrelazando sus dedos con los del mago le dio ánimos para continuar.

−Genial, vamos allá. Puede que no los sepas, pero un día como hoy, hace ochocientos años mi madre estaba preñada de nueve meses, sabiendo que era inminente el nacimiento de su bebe. Y así fue, días después, el día veinte si no recuerdo mal, llegué yo a este mundo. Y sí, no hace falta que lo preguntes, fui un bebe guapísimo −dijo el mago esbozando una divertida sonrisa−. Durante mucho tiempo me creí como los demás niños, normal, curioso, simpático, amable, travieso y encantador. Pero que por tus venas corra algo de sangre de demonio no es muy normal ¿verdad? Con el tiempo fui descubriendo y aceptando que yo era diferente, y que los demás me rechazarían en cuanto lo descubrieran. Fui creciendo y mi poder fue creciendo conmigo. A los doce años conseguí hacer volar una de nuestras vacas por encima del granero de mi vecino. Dos meses después de aquello nació mi hermanita. Al contrario que yo, ella si que se parecía a nuestro padre, ella era normal. Cuando mi madre me tuvo a mí era muy joven, pero cuando vino mi hermana ya estaba más mayor, por lo que tuvo que pasar algunos días en cama. Dio la casualidad de que durante esos días un mago llegó al pueblo y yo me moría de curiosidad por verlo. Así que tras mucho insistir mi madre me dejó acudir a mí solo. El espectáculo de magia se celebró en la plaza que estaba llena de gente. No se como pero conseguí hacerme sitio hasta la primera fila. Lo cierto es que el espectáculo me decepcionó. Había esperado cosas increíbles, maravillosas…pero todos los trucos que hizo los habría echo yo con cinco años menos y una venda en los ojos. Cuando terminó el espectáculo me acerque hasta el hombre que para mi ya no era ni un mago y le dije: “¿sabes que? Mi perro es capaz de hacer los trucos que acabas de llevar a cabo mejor que tú”. Esperé que el hombre se enfadara, que chillara y que me girara la cara de una bofetada, pero en lugar de eso lo que hizo fue animarme a enseñarle lo que yo era capaz de hacer. Había un hierbajo medio muerto a mis pies; susurre un par de palabras en un idioma que sabía que nadie me había enseñado y el hierbajo creció…dos metros. El hombre me llevó con él. Si que era un brujo, me contó, pero no podía ir haciendo crecer árboles por ahí, la gente se daría cuenta de que era diferente. Me lo contó todo. Me habló de el motivo por el cual yo era así y mi hermana no (si, si... mi padre resultó no ser mi padre). Me habló de vosotros, los nefilims, de los vampiros, los lobos, las hadas…Me enseñó la historia de nuestra gente, y de cómo vosotros nos protegíais a subterráneos y humanos de los demonios. Aprendí a leer y escribir en idiomas que probablemente ya he olvidado y memoricé y aprendí miles de hechizos. Tenía talento. Estuve siete años viajando con él por el mundo, junto con otros brujos y brujas y algún que otro subterráneo que se nos unía de vez en cuando. El día que cumplí los diecinueve me dijo que ya estaba preparado…

−¿Preparado para que? −lo cortó Alec sin poder contenerse, interrumpiendo con ello la historia.

−Alec cielo, si vuelves a interrumpirme te dejo sin saber el final de la historia −le contestó el con una sonrisa divertida−. Bien veamos, por si no te habías dado cuenta, una persona no vive por que si ochocientos años, no. Hay un conjuro. Y llega un momento en la vida de todo brujo en el que pronuncia ese conjuro. Los demás brujos consideraron que yo ya estaba preparado, de echo me sentía preparado, últimamente era capaz de realizar algunos conjuros simples con solo chasquear los dedos. Algo que he ido mejorando con los años, por cierto… Bueno la cuestión es que no es un hechizo cualquiera, es infinitamente más difícil de cualquier cosa que puedas imaginar, y si recuerdo algo con claridad de aquel momento es que sentí como si la misma fuerza del hechizo absorbiera toda mi energía. Cuando todo hubo terminado me desmayé, perdí el sentido, pensando que el encantamiento había sido más fuerte que yo y que había muerto… Pero no tardé en comprobar que no fue así, y bueno… −dijo Magnus vacilando ahora un poco− digamos que he estado viajando, conociendo gente, y haciendo un poco de todo durante estos años…

−¿Y no vas a decirme lo que has hecho? −inquirió Alec curioso.

−¡Ni hablar! −contestó el mago fingiendo que lo que Alec acababa de decir era algo impensable− ¿Y pervertir así una mente tan joven como la tuya? Jamás me lo perdonaría.

−Pues digamos que hasta ahora no te ha importado demasiado −le dijo Alec dedicándole una de sus sonrisas que sabía que el brujo adoraba.

Los dos se encontraban sentados a los pies del árbol, con la espalda reclinada en el tronco y las cabezas prácticamente juntas, con las narices casi tocándose.

Alec vio a Magnus ir hacia él con la intención de besarle incluso antes de que este fuera consciente de que iba a hacerlo. Se inclinó él también hacía el brujo abriendo un poco los labios y deseoso de que le besara de una vez. Sus labios se encontraron y el cazador de sombras sintió ese ramalazo de fuego y pasión que sentía cada vez que lo besaba. Subió la mano hasta la cabeza del brujo y enredó los dedos en su cabello, aprovechando así para atraer más la cabeza del mago hacía él y besarlo con más fuerza. Alec gimió débilmente cuando sintió que la lengua de Magnus jugueteaba con la suya y sin hacerse esperar hizo lo mismo y pronto los dos se vieron enzarzados en una especie de lucha. Durante algún momento del beso la mano de Magnus debía de haberse enredado a sus caderas, porque ahora Alec sentía el brazo del brujo rodeándolo y atrayéndolo también hacia él.

¿Era él o allí fuera empezaba a hacer demasiado calor?

Entonces cayó en la cuenta. ¡Maldito brujo! Dijo Alec para si y se obligó a si mismo a soltar la lengua del mago, este, enfadado mordisqueó el labio inferior del cazador de sombras, el cual no pudo reprimir un pequeño gemido que hubiera preferido ahogar en su garganta. Poco a poco y haciendo un supremo esfuerzo con cada milímetro, consiguió finalmente separar sus labios, que seguían todavía deseosos de más Magnus, de los del brujo.

Reprimiendo el impulso de volver a besarlo clavo su mirada en sus ojos verdes para así no ver sus labios y se aseguró de fulminarlo con una seria mirada cuando le dijo:

−Lo has vuelto a hacer, ¿lo sabías?

−Que pasa… −dijo el mago sonriente− ¿he puesto demasiado contento a tú amigo de allá abajo?

−¡Magnus! −le chilló Alec, no sabía muy bien si enfurecido o sorprendido, pero completamente seguro de haber inventado un nuevo tono de rojo cuando sintió como, intencionadamente, la mano del mago se introducía entre sus piernas, subiendo rápidamente desde más allá de sus rodillas, trepando por sus muslos y deteniéndose en una zona sumamente personal, que, aunque hacia tiempo que había dejado de guardar secretos para el brujo, no obstante, no estaba acostumbrada a ser manoseada (por mucho que pudiera gustarle) por el mago, ni en publico, ni, aunque estuvieran solos, en medio de el centro de Alacante.

−¿Qué? −dijo el brujo, mostrando cierta reticencia a apartar su mano del lugar en el que al parecer, tan cómodamente descansaba.

−¿Que pensaría alguien si nos viera así? −dijo fulminándolo con la mirada.

−Pues que… −comenzó el mago− como sigamos así… −y ante la insistente mirada que le dirigió Alec desplazó su mano hacía arriba a través de la camiseta del chico, acariciándole el pecho por debajo de la camiseta− vamos a necesitar un hotel… − y finalmente añadió una de las suyas− y una caja de condones…

−Para… −dijo Alec, que observaba como la mano del mago jugueteaba con la goma de sus calzoncillos.

−¿Qué pasa? −le dijo él, que volvió a meter la mano dentro de su camiseta, y se dedicó ahora a repasar con un dedo las runas del pecho de este− ¿No te gusta?

−Si, ese es el problema −le respondió él−, lo que no me gusta es que seas tan increíblemente hábil (haz un chiste fácil y te mato) a la hora de cambiar de tema en una conversación.

Magnus suspiró. La mano del mago se detuvo y este apoyó la cabeza en el hombro de Alec y cerró los ojos con expresión abatida.

−Nunca te rindes, ¿verdad? −le dijo el brujo, y seguidamente depositó un cariñoso beso en el cuello del cazador de sombras− ¿Por qué insistes tanto en que te lo cuente?

−Pues porque te quiero y porque me preocupo por ti ¿te parece poco? Además, has sido tu él que me ha sacado arrastras de allí dentro.

−Eso es porque opino que ya que eres mi novio, que sabes que no me gusta ocultarte secretos y que en parte tú también te ves afectado por esto… pues que creo que deberías saberlo, además, siempre, desde que ocurrió he tenido ganas de contártelo.

−¿Y que pasa? −le preguntó Alec− ¿Decidiste algo así como: “cuando Alec cuente su secreto yo contaré el mío”?

−¡No! −le respondió el mago− Es solo que cuando me has besado delante de todos me he dado cuenta de lo que has hecho, le has echado pelotas y lo has sacado a la luz, porque has considerado que las personas que te importan tenían derecho a saberlo, y eso es lo que me pasa a mí, tú me importas y creo que tienes derecho a saberlo. Pero hasta ahora he tenido miedo de cómo pudieras tomártelo.

Alec enredó sus dedos con los de Magnus, la mano del cual había acabado finalmente sobre la parte superior de la pierna del nefilim, más allá de la rodilla. El cazador de sombras hundió la cabeza en el pelo de mechas multicolores del brujo y le susurró al oído:

−Creía haber dejado ya claro el hecho de que no pienso enfadarme, sea lo que sea.

−Está bien −resopló el mago finalmente−, ¿recuerdas lo que te dije allí dentro sobre el día veinte?

−Si, que si no recuerdas mal el día veinte es tu cumpleaños, y que hace ochocientos años que no lo celebras. Pero no lo entiendo, ¿qué quieres decir con eso?

−Quiero decir lo que he dicho, que el día veinte es mi cumpleaños, y bueno Alec… ¿Cuál crees que es exactamente la finalidad de un cumpleaños? Pues celebrar que ese día eres un año mayor, que cada vez vas creciendo más, que has envejecido un año más, que estas a un año más cerca de el día de tu muerte. Por eso los brujos no celebramos nuestros cumpleaños, no tiene sentido, por eso llevo ochocientos años sin celebrar ese día.

−Pe-pero… −consiguió articular Alec, que sintió como si una ola de frío glacial lo atravesará cuando lo comprendió− eso quiere decir que tu no eres… que tu ya no eres…

−Si −contestó Magnus, que lanzó un hondo suspiró y después clavo sus ojos verdes en los suyos−. Que ya no soy inmortal.

Alec no supo que contestarle, que decirle. De pronto se imagino a Magnus un par de años más mayor, después un poco más, los veía a los dos, a un Alec y a un Magnus que iban creciendo, envejeciendo…

−¿Pero porque? −Pudo finalmente articular Alec− ¿Por qué lo hiciste?

−Es curioso que justamente tú lo preguntes, porque bueno… −inquirió el mago− ¿recuerdas que te dije que parte de la culpa era tuya de alguna manera? Pues es cierto. Todo ocurrió porque un nefilim idiota del que estoy profundamente enamorado por poco muere cuando lo atacó un demonio mayor, y a mí me tocó salvarlo.

Alec lo miró, confuso.

−Espera, espera, no lo entiendo ¿Qué tiene que ver que me salvaras la vida con que dejaras de ser inmortal?

−Pues que cuando llegaste al Instituto estabas medio muerto, sabía que no me resultaría fácil salvarte la vida y… ¿sabes en que consiste más o menos el hechizo que nos permite vivir eternamente? −preguntó de golpe Magnus cambiando de tema− Pues veras, por decirlo de alguna manera, lo que hace es absorber toda, toda la energía del mago que lo realiza, si este se repone, esa energía lo mantiene vivo eternamente, como el motor de un coche al que si le pusieras determinada gasolina funcionara siempre. Lo que a mí me pasó es que necesité más energía de la que disponía para salvarte, de manera que eché mano, por así decirlo, a esas reservas, y utilicé todo mi poder para curarte. Y funcionó, y por cierto, no me arrepiento de haberlo echo.

−Pero aún así hay algo que se me escapa −le dijo Alec que estaba intentado atar cabos−, si cuando me salvaste la vida tu y yo todavía no estábamos juntos…

−¡Ah! Eso… −le dijo Magnus con una de sus sonrisas, mirándolo a los ojos− supongo que fue porque, aunque no estuviéramos juntos y tú solo pensaras en Jace… supongo que fue porque me debías gustar un poco…

−Un poco bastante, cabe añadir −apuntó Alec−, porque algo me dice que soy la primera persona por la que haces algo así.

−Eso es porque tienes unos malditamente hipnotizantes ojos azules…que me vuelven loco, y por los que haría, y he hecho locuras −le contestó el mago.

Alec ni se planteó por un momento el tratar de dominarse cuando sitió el familiar e irrefrenable impulso de besar al mago; por eso simplemente se dejó llevar.

Sus labios chocaron con pasión e impaciencia contra los de Magnus, mordisqueó impaciente el labio inferior del brujo, deseoso de que sus lenguas se encontraran. El Gran Brujo de Brooklyn por suerte no lo hizo esperar y enredo sus dedos en el cabello oscuro del nefilim y su lengua con la de este, deseosos los dos de tenerse más cerca, insaciables y disfrutando el uno del otro como si aquel fuera su último beso.

Alguna perspicaz vocecilla resonó en su mente diciendo que dentro de nada iban a partir a luchar contra Valentine y su ejercito de demonios, pero fue inmediatamente sofocada por el torrente de pasión que siempre invadía a Alec cuando el lo referente a Magnus se trataba.

El mago se separó lenta, suavemente de él, estaba sonriendo, no, se reía.

−¿Que te hace tanta gracia? −le preguntó Alec impaciente, volviendo a besarlo como si no soportara que hubiera algo de aire entre los dos.

−Nada −le contestó Magnus, que a su vez también lo besó. Cuando se separaron continuó diciendo−, es solo que estaba recordando la noche en la que te salvé de aquel demonio mayor, en la que comenzó todo. ¿Recuerdas?
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Ain Lightwood
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 6:11 pm

Me ha encantado, sobre todo las frases de MAgnus. Y cuansdop una cosa me gusta la logro, si se puede logarar, calro. Quero mas.
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Ani_ I like you hair!!
Criatura de Lilith



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 6:22 pm

me encantaa!!! mas plis...
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_90
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 11:15 pm

Alais.Lightwood escribió:

−Lo has vuelto a hacer, ¿lo sabías?

−Que pasa… −dijo el mago sonriente− ¿he puesto demasiado contento a tú amigo de allá abajo?

−¡Magnus!
−le chilló Alec, no sabía muy bien si enfurecido o sorprendido, pero
completamente seguro de haber inventado un nuevo tono de rojo cuando
sintió como, intencionadamente, la mano del mago se introducía entre
sus piernas, subiendo rápidamente desde más allá de sus rodillas,
trepando por sus muslos y deteniéndose en una zona sumamente personal,
que, aunque hacia tiempo que había dejado de guardar secretos para el
brujo, no obstante, no estaba acostumbrada a ser manoseada (por mucho
que pudiera gustarle) por el mago, ni en publico, ni, aunque estuvieran
solos, en medio de el centro de Alacante.


−¿Qué? −dijo el brujo, mostrando cierta reticencia a apartar su mano del lugar en el que al parecer, tan cómodamente descansaba.

−¿Que pensaría alguien si nos viera así? −dijo fulminándolo con la mirada.

−Pues
que… −comenzó el mago− como sigamos así… −y ante la insistente mirada
que le dirigió Alec desplazó su mano hacía arriba a través de la
camiseta del chico, acariciándole el pecho por debajo de la camiseta−
vamos a necesitar un hotel… − y finalmente añadió una de las suyas− y
una caja de condones…


Que romantico


XDDDD
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Hil!!*
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Dom Jun 13, 2010 11:51 pm

Joe... Magnus no es inmortal... affraid affraid What a Face
Eso es... es... es.. imposiblee!!!! Va a morirrr ahhhhhhhhhh
T.T Que drama.... bueno. al menos podrá vivir una vida "humana" con él... que bonitooo pero...
Aishhhh xD
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 12:31 am

Bueno, seguro que si Magnus sabe que no va a tener todo el tiempo del mundo con Alec... Pues lo aprovechara más...
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Ani_ I like you hair!!
Criatura de Lilith



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 12:33 am

_90 escribió:
Alais.Lightwood escribió:

−Lo has vuelto a hacer, ¿lo sabías?

−Que pasa… −dijo el mago sonriente− ¿he puesto demasiado contento a tú amigo de allá abajo?

−¡Magnus!
−le chilló Alec, no sabía muy bien si enfurecido o sorprendido, pero
completamente seguro de haber inventado un nuevo tono de rojo cuando
sintió como, intencionadamente, la mano del mago se introducía entre
sus piernas, subiendo rápidamente desde más allá de sus rodillas,
trepando por sus muslos y deteniéndose en una zona sumamente personal,
que, aunque hacia tiempo que había dejado de guardar secretos para el
brujo, no obstante, no estaba acostumbrada a ser manoseada (por mucho
que pudiera gustarle) por el mago, ni en publico, ni, aunque estuvieran
solos, en medio de el centro de Alacante.


−¿Qué? −dijo el brujo, mostrando cierta reticencia a apartar su mano del lugar en el que al parecer, tan cómodamente descansaba.

−¿Que pensaría alguien si nos viera así? −dijo fulminándolo con la mirada.

−Pues
que… −comenzó el mago− como sigamos así… −y ante la insistente mirada
que le dirigió Alec desplazó su mano hacía arriba a través de la
camiseta del chico, acariciándole el pecho por debajo de la camiseta−
vamos a necesitar un hotel… − y finalmente añadió una de las suyas− y
una caja de condones…


Que romantico


XDDDD
jejejje cuando he leido lo del amiguito me he reido mass creo que mi madre me toma x loka
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 12:50 am

Bueno, si sirve de algo yo he empezado a descojonarme al leer tu mesaje e imaginarme la escena...si, es que también estoy un poco loca...
Pero si quieres reirte de verdad te cuento lo que me pasó en un examen, y no voy a hacer off-toppic porque tiene que ver con Alec...
Te ves que hace un par de dias, en uno de los muchos examenes que tenemos estas semanas estaba yo haciendo el examen cuando mi amiga me lanzó una nota. ¿Que pensé yo?:Esta no se sabe la pregunta siete, que esta puesta con mala leche.
Abró la nota y que ponia...? (buscando la nota)
¿Porque Alec tenía tanto miedo a salir del armario?
Pues porque le aterraba lo que podía encontrarse fuera!
(Y habia dibujado a un monigote de ojos azules asomandose fuera de una puerta y después volviendo a entrar asustado)
Creo que no me he reido más en la vida...aunque lo peor sin duda fue cuando la profesora me pregunto que me pasaba y tuve que decirle que me estaba acordando de un chiste que contaron en la tele anoche.
Asi que no eres la única a la que miran como si esté loca...XDD
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leyre
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 4:23 pm

ya lo as subido!
tienes mucho talento sube mas porfavor esta genial!
no habria sido capaz de ilustrar con tanta exactitud el caracter de magnus sus frases son tan.... tan magnus! XDXD
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 5:50 pm

De verdad?
A mi me cuesta ver el caracter que le estoy dando, es más, Alec me está saliendo de todo menos timido, ya lo vereis en el capitulo 5... (_90 sabe a lo que me refiero)
Pero las frases de Magnus son...algunas se me ocurren sin más, como la del amiguito, pero las aprovecho para encaminar la historia, como la de el armario (la de mi firma)
Mucho talento???? Nunca me lo habían dicho, pero es que también es lo primero que cuelgo, la verdad es que comence a escribir el fic porque la idea me rondaba por la mente (a quien voy a engañar, la idea no paraba de dar por... ) asi que lo escribí para así poder dejar de pensar en ello continuamente, y he acabado colgandolo...
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vampire princess
Mundano



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 7:58 pm

woooooow que monoooooooooooooooooos

escena romantica sin ser empalagosa

me encanta ese tipo de escenas

q bonito lo q magnus ace por alec

mejor vivir una vida corta con la persona q amas a una eterna solo, no???

me gusta, sigue pronto xfiiiis
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 8:08 pm

Oioioioi...

Tienes un buen Magnus, y Alec también parece bien hecho. Me gusta que en los fics se respete el carácter de los personajes, así que cuenta con mi voto, honey
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 9:20 pm

Gracias a tod@s... ya que voy tan bien espero no cagarla...
Pero ahora tengo algo abandonado el fic de malec, porque he empezado con el de Presidente Miau y Iglesia...que no se cuando subiré, solo llevo una pagina, pero he subido un adelanto en el club de fans de presi
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leyre
Mundi con Visión



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 10:58 pm

nose yo si deberias haber puesto la idea de lo que paso con magnus y alec...
haber si va a pasar por el blog cassandra clare y te roba la idea!
I IT

P.D. voy corriendo a ver el adelanto sube lo demas pronto!
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 11:02 pm

Vamos a tener un colapso con ese momento en el foro, porque yo también lo estoy escribiendo xD Aunque no creo que salgan muy parecidos y tú lo colgarás medio siglo antes que yo
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Lun Jun 14, 2010 11:51 pm

No creas, tengo la idea, pero no lo tengo empezado siquiera, y como estoy ahora con el de Presi Miau...con este otro puedo tardar muuuuucho (en serio, esperad sentados).
Si cassi clare me robara la idea eso querria decir que escribiria sobre ello, y supongo que valdria la pena leerlo del autor original...
¿Para cuando sale el proximo libro de cazadores de sombras?
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Mar Jun 15, 2010 5:34 pm

Para Septiembre en inglés. Y sé que lo compraré, por petardazo que me pueda parecer en la lengua de Sespir u.u
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Mar Jun 15, 2010 7:25 pm

No te has complicado mucho par escribir Shakespeare no? XD
Yo no se si me lo compraré, pero si me hago con el en Pdf lo leo, este en inglés o francés
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Mar Jun 15, 2010 7:40 pm

A veces también digo Chespir, todo depende, suena mucho más puro y acogedor (tremenda parida )
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Alais
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Mar Jun 15, 2010 8:04 pm

Claro que si, si hay confianza se puede dar motes...

Una pregunta desviandome del tema... ¿Iglesia es macho o hembra?
He abierto un tema sobre ello, puesto una encuesta y segundos después he tenido una idea...
¿Os gustaria que hiciera dos fics de Presidente Miau? Los dos serian iguales hasta el momento en el que aparezca Iglesia, a partir de ahí si es chica irá por un lado y si es chico por otro
¿Que os parece?
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Lenny Bane
Cazador de Sombras



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Mar Jun 15, 2010 8:27 pm

Creo haber leído en alguna parte que es gata, pero no lo sé seguro. Por mí puedes hacerlo de las dos vertientes
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_90
Nefilim



MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Mar Jun 15, 2010 8:57 pm

Alais.Lightwood escribió:
Claro que si, si hay confianza se puede dar motes...

Una pregunta desviandome del tema... ¿Iglesia es macho o hembra?
He abierto un tema sobre ello, puesto una encuesta y segundos después he tenido una idea...
¿Os gustaria que hiciera dos fics de Presidente Miau? Los dos serian iguales hasta el momento en el que aparezca Iglesia, a partir de ahí si es chica irá por un lado y si es chico por otro
¿Que os parece?


me parece que tienes muchas ganas de trabajar
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MensajeTema: Re: El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)   Hoy a las 9:36 pm

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El Gran Brujo de Brooklyn y el cazador de sombras (capitulo 6 y último)
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